Deauville. Los líderes del G-8 reunidos en Francia sumaron presiones este jueves para que Grecia solucione su crisis de la deuda, afirmando que las deudas de algunos gobiernos europeos suponían un peso negativo para la economía mundial.

Una fuente de la diplomacia europea dijo que la delegación estadounidense, encabezada por el presidente Barack Obama, había expresado sus preocupaciones por la reciente debilidad del euro, ya que ello perjudica las exportaciones de Estados Unidos.

Las autoridades estadounidenses no estuvieron disponibles de forma inmediata para efectuar comentarios, pero el diplomático de un país de la Unión Europea dijo que Washington "había pedido un debate serio sobre una debilidad del euro frente al dólar que podría crear problemas para las exportaciones estadounidenses".

Los miembros europeos del G8 -Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia- junto a los funcionarios de la UE se comprometerían en un comunicado a seguir con los esfuerzos para frenar la crisis de la deuda en la zona euro, aseguraron fuentes de la UE.

Sin embargo, el borrador del comunicado también hace un llamado a Estados Unidos y a Japón para que aseguren que sus propias finanzas públicas sean sustentables en el largo plazo, informó otro diplomático europeo.

La preocupación por la economía mundial vino en un momento donde las naciones ricas están tratando de ofrecer apoyo financiero y también asesoramiento de otros tipos a las nuevas democracias del norte de Africa, creadas tras los levantamientos populares.

En tanto, los líderes del Grupo de los Ocho pidieron al presidente de Yemen, Ali Abdullah Saleh, que deje el poder, con la esperanza de impedir que explote una guerra civil en el país.

Francia, anfitriona de la cumbre, dijo que el presidente yemení, Ali Abdullah Saleh, debe poner fin a sus 33 años en el cargo.

"Deploramos los enfrentamientos que han ocurrido por la noche, que son un resultado directo del actual 'impasse' político, del cual el presidente Saleh tiene responsabilidad directa por su negativa a firmar un acuerdo de transición", dijo un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores francés.

Estados Unidos, para quien Saleh ha sido un aliado desde hace tiempo en el conflicto contra Al Qaeda, dijo a través de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en París : "Vamos a seguir apoyando la salida del presidente Saleh, quien había accedido a apartarse del poder y luego ha renegado de estos acuerdos".

David Cameron, primer ministro británico, dijo que la cumbre mostraría a los árabes que han salido a la calle que el mundo los apoya.

"Quiero que de esta cumbre salga un mensaje claro y simple y es que las naciones más poderosas de la Tierra se han puesto de acuerdo para decir a quienes en Oriente Medio y el norte de Africa quieren más democracia, más libertad, más derechos civiles: 'Sí, estamos de su lado'".

Crisis griega. En una reunión con la prensa en Deauville, el subsecretario del gabinete de Japón, Tetsuro Fukuyama, expresó que los líderes de los siete países más industrializados más Rusia concordaron en que Atenas debe hacer más para solucionar sus asuntos financieros y que debe trabajar con el FMI para solucionar la crisis de la deuda.

El Gobierno griego convocó reuniones de emergencia con la oposición el viernes mientras se acercan los plazos de pago y las autoridades europeas han advertido que la ayuda podría ser retenida para un país cuyo mejor panorama son muchos años de austeridad.

Fukuyama expresó que "muchos líderes señalaron el problema de la deuda europea, las alzas del petróleo, los alimentos y las materias primas, y el calentamiento de las economías emergentes entre los factores que presionan negativamente a la economía global".

Liderazgo del FMI. Otros asuntos coparon la agenda formal, con pocos temas en su haber, lo que refleja el disminuido rol del G-8 en un mundo donde las economías emergentes como India y China han tomado un rol de importancia en organismos más amplios como el G-20.

La discusión sobre quién será el nuevo jefe del Fondo Monetario Internacional se coló en la agenda del encuentro, pero el comunicado final no haría mención a la candidata francesa Christine Lagarde.

China elevó la posibilidad de más enfrentamientos por la posibilidad de que que Lagarde reemplace a Dominique Strauss-Kahn, quien renunció a su cargo como director gerente del FMI al ser acusado de intento de violación.

Pekín exhortó a una "consulta democrática" sobre el puesto del FMI, haciendo dudar del anuncio francés de que Lagarde contaba con el apoyo de China. Un funcionario francés dijo que Lagarde viajará pronto a Pekín.

La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, dijo en París que Estados Unidos no tenía una postura oficial respecto a Lagarde, aunque funcionarios estadounidenses han indicado que Washington la apoyaría.