El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) incluyó en su lista gris a Argentina, Cuba, Nicaragua y Panamá por sus políticas deficientes en la lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo.

Los países latinoamericanos integran ahora un seleccionado sospechado de prácticas fiscales poco transparentes que incluye a naciones complicadas por durísimos conflictos bélicos como Afganistán, Irak, Siria, Sudán y Uganda, entre otros.

Las recomendaciones del GAFI son los estándares internacionales para combatir el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo. Aumentan la transparencia y habilitan a los países a tomar acción contra el uso ilícito del sistema económico.

El incumplimiento de las recomendaciones puede llevar al aumento de los costos de capital y transacciones financieras con otros países, impedir el comercio internacional y la apertura de cuentas en organismos multilaterales de crédito.

Aunque el organismo señala que los cuatro países latinos hicieron compromisos para mejorar sus mecanismos de control, urgió a Nicaragua y Panamá a profundizar sus esfuerzos para alcanzar los estándares mínimos requeridos y anunció el envío de misiones a Cuba y Argentina para examinar sus avances personalmente.

Por su parte, Kirguistán, Mongolia, Nepal y Tanzania fueron congratulados por sus progresos y abandonaron la temida lista gris. ¿Qué esperan los latinoamericanos para igualar a este modesto puñado de países?