La gigante de materias primas Glencore aseguró este martes que su negocio sigue siendo "operativamente y financieramente sólido" y que confía en los fundamentos a mediano y largo plazo de sus productos.

Las acciones de Glencore cayeron a un mínimo histórico el lunes en medio de las preocupaciones de que no estaba haciendo lo suficiente para reducir su deuda y enfrentar la caída prolongada de los precios mundiales de los metales.

Las acciones se recuperaban el martes y subían más de un 16%, a 80,18 peniques, a las 1359 GMT.

"Tenemos un flujo de caja positivo, buena liquidez y absolutamente ningún problema de solvencia", dijo un portavoz de la compañía en un comunicado.

"Glencore no tiene contratos de deuda y sigue manteniendo fuertes líneas de crédito y un seguro acceso al financiamiento", agregó.

El presidente ejecutivo de la firma, Ivan Glasenberg, tuvo que ceder a la presión de los accionistas de este mes y acordó recortar los US$30.000 millones de deuda de Glencore y proteger su calificación después de que se desplomaron los precios de sus principales productos, cobre y carbón.

Glencore planea suspender dividendos, vender activos y recaudar efectivo, entre otras medidas, para reducir su deuda neta en un tercio a finales de 2016.

La firma, que cotiza en Londres, ya ha recaudado US$2.500 millones a través de una colocación de acciones.

Tras el anuncio de Glencore sobre sus planes de corte de deuda, la agencia de calificación crediticia Moody´s confirmó la calificación Baa2 de la empresa, pero cambió la perspectiva de estable a negativa, "para reflejar el alcance" de las prolongadas dificultades de mercado que podría provocar una recuperación más lenta en el perfil financiero de Glencore.