Buenos Aires. El gobierno argentino defendió la necesidad "filosófica" e ideológica de cobrar un impuesto sobre los salarios más altos, pese a los crecientes reclamos de los sindicatos opositores, que en las últimas semanas se han materializado en paros en distintos sectores productivos.

"Muchos no coinciden en que se deba cobrar. Nosotros consideramos que es filosófica e ideológicamente necesario cobrar impuesto a las ganancias porque grava la manifestación de la capacidad contributiva", manifestó el jefe de Gabinete del Gobierno, Jorge Capitanich, durante su rueda de prensa.

El denominado impuesto a las ganancias se aplica a los salarios superiores a 15.000 pesos mensuales (unos US$1.750) y afecta aproximadamente al 10% de los trabajadores argentinos.

"Implica que quien más gana debe ser quien solidariamente más contribuya", apuntó Capitanich, quien subrayó que el reclamo para aumentar la base salarial sobre la que se cobra el tributo "no representa a la mayoría de los trabajadores".

Los sindicatos opositores al Gobierno reclaman una rebaja en los tributos y en las últimas semanas han realizado paros de protesta en sectores como el bancario o los transportes.

Además, amenazan con incrementar las medidas de fuerza si el Ejecutivo no cambia de postura.

La última modificación de la renta base sobre la que se aplica el impuesto se realizó en septiembre de 2013, entre fuertes reclamos gremiales y en plena precampaña para las últimas elecciones legislativas.

Con el cambio de 2013, el gravamen pasó de afectar al 25% de los salarios a afectar al 10% de los trabajadores.