Buenos Aires. El jefe del gabinete de ministros de Argentina, Jorge Capitanich, defendió este martes las restricciones cambiarias impuestas hace tres años por la administración de la presidenta Cristina Fernández, al señalar que se trató de una medida para dar "sustentabilidad macroeconómica" al país.

A fines de octubre de 2011, el gobierno estableció trabas a los particulares para la compra de divisas, de modo tal que quienes deseen hacerlo, actualmente deben pagar un recargo de 20% si lo hacen para ahorro, o de 35% si es para viajar al exterior.

Ese porcentaje extra se toma a cuenta de un impuesto anual que se liquida en febrero de cada año.

Además, empresas multinacionales han visto impedida la remisión de utilidades, por lo que han debido reinvertir ganancias en el país.

Al hablar con la prensa, Capitanich fue consultado por la prensa sobre el "cepo cambiario".

Fue "una respuesta concreta desde el punto de vista de la sustentabilidad macroeconómica del país, de la disponibilidad de divisas y de la administración de la transición", explicó el funcionario.

Además agregó: "Cuando se busca sustentabilidad macroeconómica, se usa una multiplicidad de instrumentos".

Más allá de la intención del gobierno de preservar las reservas internacionales, las cantidades que atesora el Banco Central han ido disminuyendo: el 31 de octubre de 2011 eran de US$47.523 millones, y este lunes eran de US$27.375 millones.

Al comenzar el 2014, las reservas del país sudamericano eran de US$30.599 millones, mientras que el récord durante la gestión del gobernante Frente para la Victoria, en el poder desde mayo de 2003, es de US$52.654 millones, registrado el 26 de enero de 2011.