Tras una maratónica reunión, que duró alrededor de siete horas, el gobierno boliviano y los jubilados arribaron la madrugada de este viernes a un acuerdo que pone fin a dos días de movilizaciones por el incremento de rentas. El convenio establece un aumento del 6,5% a la masa salarial.

La anterior oferta del gobierno, de un 5% sobre la masa de las rentas de los jubilados, hubiese permitido a más de la mitad de los 122 mil rentistas acceder a un aumento de 7,18%, cifra que equivale exactamente a la tasa inflacionaria del 2010.

El convenio firmado entre gobierno y jubilados tiene la misma figura que la anterior propuesta. La diferencia radica en que ahora los rentistas deben presentar un estudio para que se haga una mejor distribución. Esto significa que las rentas más bajas podrían incrementarse en mayor proporción a las que reciben las personas con mejores ingresos.

El secretario ejecutivo de la Confederación Nacional de Jubilados y Rentistas de Bolivia, Mamerto Goyochea, explicó que, además del incremento a la masa salarial, el Órgano Ejecutivo se comprometió a pagar el reintegro en dos cuotas.

“Hemos cerrado un acuerdo que ha determinado un 6,5% a la masa salarial con la perspectiva de que nosotros presentemos un proyecto de distribución dentro del marco que nosotros hayamos analizado”, explicó el dirigente, quien anunció paralelamente la desmovilización de sus bases.

Según la nueva Ley de Pensiones, las rentas pagadas por el Tesoro General de la Nación se ajustan anualmente por el método inversamente proporcional y con mantenimiento de valor en función a la variación de la Unidad de Fomento a la Vivienda (UFV), que el 2010 se situó en 1,75%.

Goyochea reconoció que la negociación fue muy difícil y “que no había otra posibilidad”, por lo que se reunirá en las próximas horas con las bases para informarles sobre el acuerdo. “Hoy tenemos que entregar una respuesta escrita a los ministros”, añadió.

La reunión entre las autoridades del Ejecutivo y los dirigente de los jubilados comenzó a las 18.00 del jueves y concluyó a la 01.00 de la madrugada de este viernes. A las 22.15 hubo un breve paréntesis para que la dirigencia de la Confederación informe a sus bases sobre la negociación.

El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Luis Arce, quien estuvo a la cabeza de las negociaciones, inicialmente había propuesto un 6% de incremento, pero la oferta fue rechazada. A las 22.50 se reinstaló la mesa de diálogo y, transcurrida una hora y 10 minutos, se llegó al acuerdo definitivo.

Hubo bajas y deserciones en la marcha. Según Mamerto Goyochea, cerca de 6.000 personas iniciaron la marcha desde la población de Quemalla. “En un día 2.000 personas abandonaron la movilización”.

Bloqueos en La Paz en apoyo a los marchistas. Horas antes del acuerdo, los jubilados exigieron al presidente Evo Morales un aumento del 11% en sus pensiones, bloquearon las avenidas de La Paz para respaldar a los que marchan por el altiplano con el mismo propósito.

Los manifestantes, algunos muy ancianos y apoyados en bastones, cortaron varias calles de la sede de gobierno creando un caos en el transporte, mientras otros realizaron marchas contra el Ejecutivo y amenazaron con bloqueos generalizados en la ciudad, informaron los medios.

El máximo dirigente de la Confederación de Jubilados de Bolivia, Mamerto Goyochea, que encabeza una marcha en el altiplano que se dirige a La Paz, dijo a EFE por teléfono que desde el miércoles marcharon 18 kilómetros en medio de bajas temperaturas, lo cual afectó la salud de muchos que no pudieron continuar la protesta.

La Confederación de Jubilados, que asocia a 122.000 personas, exige el aumento del 11% en sus pensiones porque considera que el 5% ofrecido por el Gobierno es “discriminatorio” e “insensible”. El máximo dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), el minero Pedro Montes, anunció que apoyará a los jubilados y que se sumará a su marcha en el altiplano.