Brasilia, EFE. El ministro de Hacienda de Brasil, Guido Mantega, atribuyó el escaso crecimiento del 0,9% que registró la economía nacional en 2012 al impacto de la crisis mundial y a factores climáticos que afectaron el desempeño del sector agrícola.

Aunque admitió que la tasa de crecimiento quedó "por debajo de las expectativas" del gobierno, que a inicios del año pasado llegó a proyectar una expansión del 3,5%, el ministro valoró en una rueda de prensa que "la crisis no llegó a los hogares brasileños".

Según Mantega, "para la mayoría de la población brasileña 2012 fue un buen año", lo cual fundamentó en que "fueron creados 1,3 millones de nuevos empleos y la masa salarial creció 6%, lo que no es poca cosa", apuntó.

Entre las diversas razones para el escaso crecimiento, además de la crisis financiera mundial, Mantega citó la contracción del 5,2% sufrida por el sector agrícola, uno de los motores de la economía brasileña, que obedeció a la incidencia de fuertes lluvias en algunas regiones o de ingentes sequías en otras.

Otro factor del flojo desempeño de la economía en 2012, según el ministro, fue la desaceleración que se observó en el ritmo de las inversiones, que en los primeros tres trimestres del año pasado se redujeron 4%.

No obstante, aseguró que en el cuarto trimestre hubo un inicio de recuperación y que las inversiones crecieron 0,5%, una tendencia que, según afirmó, se mantuvo durante enero pasado.

"Las inversiones volvieron a reaccionar, se recuperan y deberán acelerase a lo largo de 2013", sostuvo.

Mantega manifestó optimismo para este año y subrayó que en el cuarto trimestre del año pasado la economía creció 0,6% en relación al tercero.

Dijo también que los resultados preliminares de enero pasado, que no precisó, indican que la tendencia al crecimiento se mantiene, lo cual permite augurar que el desempeño económico "será mucho mejor" en 2013.

En ese sentido, Mantega reiteró que el gobierno trabaja para este año con una previsión de crecimiento económico de entre 3% y 4%, un extremo que no comparten del todo los analistas financieros del sector privado, que hasta ahora consideran que la expansión no será superior al 3%.