Brasilia. Brasil anunció este martes un nuevo paquete de medidas para ayudar a la abatida industria, buscando apuntalar la débil recuperación de la mayor economía de América Latina.

El ministro de Hacienda, Guido Mantega, dijo que el gobierno recortaría a partir de julio los impuestos sobre los salarios para la industria textil, de autopiezas, aeroespacial, calzado y de bienes de capital, entre otras. También introducirá medidas para estimular las inversiones en el sector automotriz.

Además, aumentará el financiamiento subsidiado para el sector manufacturero y a los exportadores golpeados por la apreciación del real.

"El gobierno está lanzando estas nuevas medidas para fortalecer la economía brasileña y garantizar la continuidad del crecimiento sustentable del país. También para responder a los problemas que están siendo creados por la crisis de la economía internacional", dijo Mantega ante líderes empresariales reunidos en el palacio de Gobierno en Brasilia.

La presidenta Dilma Rousseff, una economista de formación, está optando por medidas graduales para afianzar una frágil recuperación económica luego de que Brasil se asomara a la recesión a fines del 2011.

Su gobierno confía en que las nuevas medidas permitirán cerrar el 2012 con un crecimiento de entre 4% y 4,5%.

Pero los analistas dudan que la economía pueda crecer a ese ritmo sin reformas más ambiciosas para enfrentar los perennes problemas estructurales del país, como la alta carga tributaria y las deficiencias de infraestructura.

Mantega dijo que el gobierno continuaría interviniendo para contener la apreciación del real, a consecuencia de un "tsunami" de dinero barato inyectado por los bancos centrales de Europa y Estados Unidos.

Las medidas se suman a anteriores incentivos tributarios y agresivos recortes de tasas de interés que mantuvieron elevado el gasto de los consumidores brasileños.

El aumento del poder de compra de los brasileños trajo aparejado, sin embargo, una avalancha de importaciones baratas que están golpeando a la industria local, ya castigada por una elevada carga tributaria y la burocracia.

Mantega fue interrumpido por aplausos de los industriales cuando anunció medidas para proteger a sectores golpeados por las importaciones "depredadoras".

Algunas compañías han comenzado a limitar sus operaciones en Brasil.

La estadounidense Dow Chemical Co. anunció el cierre de una planta en Brasil tras un costo cambiario de 264 millones de dólares.

La debilitada industria hace temer que Brasil vaya rumbo a una era de mediocre crecimiento tras la explosiva expansión de la última década.