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Gobierno chileno proyecta pérdida de 300 mil empleos por jornada de 40 horas semanales
Jueves, Agosto 15, 2019 - 16:00

Una baja de 45 a 40 horas semanales sin flexibilidad, generará un aumento de 11,1% en el costo laboral de las empresas, lo que representaría una pérdida entre 258 mil y 303 mil empleos.

Santiago. El Ministerio de Hacienda chileno aseguró que el proyecto de una parlamentaria comunista que reduce la jornada laboral de 45 a 40 horas semanales sin flexibilidad, generará un aumento de 11,1% en el costo laboral de las empresas.

Esto finalmente representaría una pérdida entre 258 mil y 303 mil empleos, destaca el ministerio.

En un documento elaborado por la Secretaría de Estado se pone de relieve el impacto que tendría la iniciativa que apoya la oposición, y que, a diferencia de otro proyecto paralelo impulsado desde mayo por el Ejecutivo, no tendría flexibilidad ni gradualidad y que esto llevaría a que el ajuste se dé por la vía de una menor creación de empleos.

El texto indica que una baja de 45 a 40 horas semanales sin flexibilidad, generará un aumento de 11,1% en el costo laboral de las empresas y basándose en el informe de productividad de la reforma previsional del gobierno anterior, esto representaría una pérdida entre 258 mil y 303 mil empleos.

Se señala además que la experiencia chilena en 2005, cuando se rebajó la jornada laboral a 45 horas, no son necesariamente extrapolables a 2019, ya que bajar de 48 a 45 horas no tendría el mismo efecto que reducir de 45 a 40 horas, además el costo del capital, dada la automatización del trabajo, es mucho menor en la actualidad.

La propuesta de la diputada Camila Vallejo (PC) se enfrenta a la del Gobierno de Sebastián Piñera, que busca modificar el Código del Trabajo permitiendo a empresas que no tienen un nivel de sindicalización sobre el 30% poder distribuir en cuatro, cinco o seis días el tiempo de trabajo semanal, argumentado en el aumento de solicitudes excepcionales.

Durante esta semana el Ejecutivo señaló que “(…) los aumentos ocasionales de la productividad, los cambios en las formas productivas, las necesidades particulares de los trabajadores”, entre otros factores, fundamentan la necesidad de flexibilización. Desde distintos sectores se ha destacado que esto no garantizaría que el trabajador quede en posición de negociar la distribución de horas con su empleador.

“Plantear que el trabajador podrá rechazar o aceptar el requerimiento del empleador, es no decir la verdad”, dijo hace días una senadora de derecha, Ximena Ossandón. 

“Todos sabemos que el dueño mueve para arriba la ceja y el empleado debe acatar”, sentenció la parlamentaria vía Twitter.

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Nación.cl