Río de Janeiro. El gobierno brasileño dijo este sábado que existe un cierre patronal (locaut) detrás de la paralización que desde el lunes pasado realizan miles de camioneros en todo el país, razón por la cual se solicitó la prisión de los responsables por estos actos.

El presidente de Brasil, Michel Temer, y varios de sus ministros se reunieron este sábado para analizar la situación.

El mandatario decretó este viernes el uso de las fuerzas federales de seguridad para desbloquear las carreteras en todo el país que desde el lunes están paralizadas por la protesta de los camioneros, quienes exigen una rebaja en el precio de los combustibles.

"Tenemos la convicción de que existe "locaut". La Policía Federal ya tiene las investigaciones abiertas para averiguar estas sospechas. Los empresarios sospechosos serán interrogados. La Policía Federal informó que existen pedidos de prisiones que están esperando la justicia", dijo a periodistas el ministro de la Secretaría del Gobierno, Carlos Marun, quien no quiso dar más detalles ni nombres de los sospechosos.

El "locaut" está considerado ilegal y se produce cuando los empresarios se apropian de las acciones y reivindicaciones de los camioneros para atender sus propios intereses comerciales.

"En función de la medida cautelar concedida ayer (viernes) a nuestro pedido, a pedido del gobierno, por el Supremo Tribunal Federal, el gobierno empieza a aplicar multas por valor de 100.000 reales (unos US$27.320) por hora parada para los dueños de las transportadoras que no vuelvan a la actividad", agregó.

 

Según la policía, esta sábado se mantuvieron 596 bloqueos en las carreteras brasileñas, "en su mayoría parciales y sin prejuicios a la libre circulación", y afirmó que al menos 544 puntos de bloqueo fueron desarticulados.

El Ejército brasileño ayuda en el desbloqueo de carreteras, después de que la justicia autorizó este viernes el uso de las Fuerzas Armadas para acabar con el bloqueo de los camioneros.

La huelga de los camioneros paralizó completamente a Brasil, con varias partes del país sin combustible, incluidos aeropuertos que tuvieron que cancelar vuelos.

Varios supermercados se quedaron sin alimentos y farmacias sin medicamentos al no haber suministro.

Debido a los efectos de la protesta, el gobierno se comprometió a eliminar uno de los tributos sobre el diesel, mientras que la petrolera estatal Petrobras se comprometió a bajar un 10% el precio del diesel en las refinerías durante 15 días, medida que la Asociación de Camioneros Brasileños, principal entidad de ese sector en el país, considera insuficiente.