Brasilia. El gobierno de Brasil dijo este lunes que recortó sus gastos en defensa y congeló la contratación de funcionarios públicos, pero mantuvo inversiones en infraestructura como parte de un recorte presupuestario de US$30.000 millones anunciado previamente.

Los gastos federales en las ciudades serán recortados en 8.600 millones de reales (US$5.200 millones), el mayor recorte unitario, dijo en una rueda de prensa la ministra de Planificación, Presupuesto y Gestión, Miriam Belchior.

El gobierno también reducirá el gasto en defensa en 4.400 millones de reales, el de transporte en 2.400 millones de reales y el de turismo en 3.000 millones de reales.

El ministro de Hacienda, Guido Mantega, dijo que los recortes apuntan a asegurar un crecimiento económico sustentable, después de que el Producto Interno Bruto (PIB) probablemente aumentó un 7,5% el año pasado, un ritmo que Mantega dijo que era "excesivo" para Brasil.

El gobierno de la nueva presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, también espera que la divulgación de detalles sobre sus recortes presupuestarios detengan una reciente alza de las expectativas de inflación y retiren algo de presión del Banco Central para que endurezca su política monetaria.

El gobierno adelantó el anuncio de los recortes desde el miércoles, día en que el Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central decidirá si cambia o mantiene la tasa de interés referencial, Selic.

Las expectativas de inflación para el 2011 han subido por 12 semanas consecutivas, aunque a un ritmo menor, a un 5,8%, mucho más arriba que el centro de meta del Gobierno de un 4,5% anual.

Los inversores prevén que el Banco Central eleve la tasa de interés el miércoles en medio punto porcentual, a un 11,75%.