Santiago. El gobierno chileno anunció este jueves ajustes en su proyecto de reforma tributaria, eliminando un criticado beneficio a los ingresos más altos y moderando un recorte en el gravamen de las operaciones crediticias, en una medida que busca acelerar la aprobación en el Congreso a meses de una elección local.

Con estos cambios, que apuntan a una menor fricción de la discusión parlamentaria, el gobierno del conservador Sebastián Piñera busca recaudar más de US$1.200 millones en el primer año, unos US$200 millones más que lo anunciado inicialmente, y se destinarán a una reforma educacional.

"Este gobierno no tiene mayoría en ninguna de las dos cámaras, por lo tanto, hicimos un esfuerzo por lograr un paquete que tuviera más simplicidad y que permitiera un despacho más rápido", dijo a periodistas el ministro de Hacienda, Felipe Larraín.

"Lo que tenemos es un paquete tributario equilibrado, que levanta los recursos necesarios para la educación y que, a la vez, va a mantener a nuestra economía creciendo y generando empleo en momentos en que son difíciles", dijo a periodistas el ministro de Hacienda, Felipe Larraín.

El gobierno de Piñera, que ha logrado remontar tibiamente su alicaída popularidad en los últimos meses, envío en abril al Congreso esta reforma, pero en la oposición y el oficialismo habían criticado la iniciativa, que podría jugar un rol clave de cara a las elecciones municipales que se celebrarán en octubre.

Bajo este escenario, Piñera y Larraín iniciaron hace algunas semanas una ronda de análisis sobre la factibilidad de una pronta aprobación de la reforma fiscal, lo que derivó en la eliminación de algunas iniciativas, reducción o postergación de otras.

Guiño a la clase media. En un intento por evitar una acalorada discusión del proyecto en el Congreso, el gobierno optó por sacar del proyecto original una reducción de las tasas del impuesto a la renta que se aplica sobre personas naturales que buscaba fluctuar entre un 4,25% y 36%, frente al rango actual del 5% a 40% previo.

El mandatario aclaró, durante una ceremonia en el palacio presidencial, que los beneficios tributarios se focalizarán en la clase media.

"(Hay) una disminución en los impuestos a las personas de clase media que es mayor mientras menor sea el ingreso de las personas, desde un 15% en los sectores de ingresos más bajos hasta un cero por ciento en rentas más altas, que van a mantener su tasa marginal del 40%", dijo Piñera.

Asimismo, confirmó que el proyecto busca aumentar la tasa de impuesto permanente a las empresas, del 17% al 20%, y adicionalmente reducir una serie de mecanismos de exenciones y elusiones.

Piñera informó que el impuesto de timbres y estampillas, que grava las operaciones sobre créditos, se busca rebajar al 0,4% desde el 0,6%actual. No obstante, el proyecto original contemplaba una disminución hasta el 0,2% anual.

Además, se excluyó de la reforma la fijación de un impuesto verde y se eliminó de la iniciativa un incremento del gravamen a los alcoholes sobre los 40 grados y una rebaja gradual de aranceles a cero hacia el 2015.