Nuevas soluciones para el creciente déficit fiscal llegaron, ayer, al congreso costarricense con mejores perspectivas para lograr su aprobación.

El gobierno de Laura Chinchilla, acosado por una imperante necesidad de mejorar la recaudación para detener el crecimiento del déficit fiscal, envió con celeridad una nueva propuesta después de que la Sala Constitucional mandara al olvido la Ley de Solidaridad Tributaria.

Algunos de los puntos más importantes de la nueva propuesta pasan por recortar la deuda política que financia las actividades partidistas, así como congelar salarios, pensiones y dietas de juntas directivas.

Sin conocer los pormenores de la iniciativa, la estimación de recaudación se ha revelado en al menos un 0.,8% del Producto Interno Bruto (PIB), con lo que se lograría frenar por debajo de un 5% el hueco fiscal, consigna El Financiero.

Algunos diputados de oposición han visto con buenos ojos el nuevo documento que quita el sinsabor que dejó el anterior. Sin embargo, hacen apreciaciones puntuales en temas como tocar el superávit de las instituciones, debido a que puede ser un monto sin ejecutar y no un sobrante.

El gasto en las consultorías que contratan las entidades de gobierno es otro punto que debe estudiarse, indicó Luis Fishman, líder de los socialcristianos.

Por su parte, varios exministros de Hacienda, comentaron a La Nación que consideran insuficientes estas medidas para tapar por completo el hueco fiscal, porque únicamente están deteniéndolo pero no superándolo.

“Su fin pareciera ser más simbólico que financiero, pues el efecto sobre el déficit es muy pequeño”, indicó el exministro de Hacienda, Thelmo Vargas.

En sintonía, el exministro de Hacienda, Alberto Dent, expresó que “lo que la señora presidenta ha planteado han sido medidas que ayudan a hacer sostenible la situación fiscal del país, pero no resuelve el problema.”