La política de endeudamiento público del gobierno de Honduras ha comenzado a cobrar mayor atención en diversos sectores de la sociedad por la creciente contratación de préstamos externos en los últimos años. El tema cobró mayor protagonismo desde el año pasado, cuando la administración del expresidente Porfirio Lobo Sosa autorizó la colocación de US$1.000 millones en bonos soberanos en el mercado internacional, los que fueron vendidos a elevadas tasas de interés. Las tasas de intereses que se cancelaron en las dos operaciones fueron de 8,75% y 7,50%, las más altas que paga un país centroamericano por la venta de esos títulos valores en el mercado internacional.

Lo anterior tuvo un fuerte impacto en los niveles de contratación de deuda externa de 2013, al contabilizarse US$2.292.3 millones, superior que los US$398,5 millones del año anterior, de acuerdo con cifras publicadas por la Secretaría de Finanzas. Esa cantidad superó el techo de deuda externa fijado por el Comité de Crédito Público de Honduras, que oscilaba entre US$835 y US$1.085 millones, que incluía entre US$500 y US$750 millones del bono soberano, el que posteriormente fue ampliado a US$1.000 millones.

Además, el saldo de la deuda pública se disparó al pasar de US$3.549.4 a US$5.056,1 millones en el período 2012-2013, como resultado de los desembolsos recibidos, los que sumaron US$1.597,6 millones el año pasado. De nuevo el secretario de Finanzas, Wilfredo Cerrato Rodríguez, funcionario que en su gestión tiene el récord histórico de haber contratado los mayores montos de deuda externa e interna de la administración pública de Honduras, ha anunciado la posibilidad de colocar US$1.000 millones en bono soberano. Ese nuevo endeudamiento externo estaría siendo estructurado el próximo año, de acuerdo con las declaraciones del funcionario, y sería para reconvertir la deuda interna (58.203,3 millones de lempiras), de la que el 80% vence en los próximos cuatro años.

El anuncio ha encendido las alarmas en sectores empresariales y académicos, quienes coinciden que la masiva contratación de préstamos externos coloca a Honduras en una situación de insostenibilidad de la deuda pública y en problemas de pago en el mediano y largo plazo.No obstante, a Cerrato Rodríguez parece no preocuparle las advertencias de organizaciones como el Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (Fosdeh), institución que cuestiona la metodología gubernamental para calcular la deuda pública sobre el producto interno bruto.A 2013, el saldo de la deuda pública (US$7.881.9 millones) sobre el PIB (386,706 millones de lempiras) era de 43%, de acuerdo con un informe del Departamento de Crédito Público de la Secretaría de Finanzas.

“El saldo de la deuda pública ha mostrado una tendencia a la alza desde 2008. En términos de deuda externa se observa en 2008 un saldo de 2.194.71 millones de dólares, pasando a US$5.215 millones al finalizar 2013, lo cual se explica primordialmente a niveles históricamente bajos en 2008 debido a la reciente condonación de deuda y un incremento más pronunciado en 2013 dada la emisión del bono global”, revela un informe oficial.

El gobierno de Honduras prepara cada año su política de endeudamiento público, en donde se plantean las necesidades que tienen la administración central y las instituciones descentralizadas para cumplir con sus compromisos financieros. No obstante, uno de los señalamientos de varias organizaciones nacionales y regionales es la falta de cumplimiento de los parámetros establecidos. Un ejemplo de lo anterior es que durante 2013 se estableció un techo de deuda pública externa que oscilaba entre 835 y US$1.085 millones.

Sin embargo, al cierre del año, la cantidad contratada fue de US$2.292,3 millones. Con los organismos multilaterales –BID, Banco Mundial y BCIE- se contrataron US$715,5 millones, mientras que con los acreedores bilaterales –ICBC, Citi, Unicredit Bank de Austria, Exim Kank de Corea, KWF y BNDES- se firmaron US$577,8 millones.

Los restantes US$1.000 millones corresponden al bono soberano colocado por el banco New York Mellon. Para este año, el gobierno ha establecido un techo de US$400 millones de dólares en deuda externa, el que no incluye US$200 millones para apoyo presupuestario, los cuales están sujetos a contratarse únicamente bajo condiciones altamente concesionales.

Los requerimientos de financiamiento de la administración pública para el presente ejercicio fiscal suman 35.684 millones de lempiras, los que deben ser gestionados en fuentes internas y externas. Esa necesidad de recursos se desprende de un déficit fiscal de 19,316 millones de lempiras, amortización de 14,392 millones y un alivio de 1,976 millones de lempiras.ConsideracionesAnte el creciente endeudamiento externo, el gobierno de Honduras ha considerado oportuno adoptar algunas medidas para evitar caer en una situación de insostenibilidad o de pago.

Entre las consideraciones destaca que los nuevos créditos externos deberán tomar en consideración los costos derivados del deslizamiento de la moneda.Además, todo proyecto de inversión social o apoyo presupuestario deberá, en primera instancia, contratarse bajo términos concesionales, con un mínimo de 35%. No obstante, para la ejecución de proyectos y programas prioritarios será permitido el uso del blending para alcanzar el grado de concesionalidad requerido.Asimismo, la cartera de deuda total deberá tener un nivel de concesionalidad no menor al 25 por ciento.Se podrán usar fuentes comerciales de recursos externos, siempre y cuando el nivel total de concesionalidad de la cartera se mantenga por encima del 25% y se respeten los límites de contratación anual.