Madrid. España planea reformar su Constitución antes de las elecciones de noviembre para incluir un límite para la deuda fiscal que garantice la estabilidad presupuestaria en el mediano y largo plazo, dijo este martes el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

El socialista Zapatero dijo que había hablado con el opositor Partido Popular (PP) y que era factible incluir nuevas propuestas de reformas constitucionales antes de que termine la legislatura de este Gobierno para incluir una regla de oro que permita avanzar en la consolidación fiscal.

"Se trataría de establecer una regla para garantizar la estabilidad presupuestaria en el medio y largo plazo con el déficit estructural y con la deuda a nivel de todas las administraciones públicas, para hacerlo a partir de una iniciativa consensuada", aseguró.

"Es factible llegar a la reforma constitucional para que se concrete en una proposición de Ley que se pudiera hacer de una forma inmediata", agregó.

El representante del principal partido de la oposición y favorito a ganar las próximas elecciones generales, Mariano Rajoy, se mostró dispuesto a apoyar la propuesta, aunque criticó al Gobierno por haberse mostrado contrario a esta iniciativa cuando el propio Partido Popular la planteó.

"Por nosotros no va a faltar", dijo. "Creo que había que haberlo hecho ya y las cosas nos habrían ido mejor", acotó.

Pero otros grupos parlamentarios, con los que el Gobierno no había tratado previamente el asunto, criticaron al Ejecutivo.

Algunos, como el BNG, acusaron a Zapatero de "proponer una reforma express de la constitución para imponer el dogma neoliberal del déficit cero".

Otros, como la representante del grupo mixto Rosa Díez, acusaron a Zapatero de hacer la propuesta "en los últimos minutos de la legislatura" y siguiendo dictados del BCE y de Europa, sin haber atendido a reclamaciones en ese sentido realizadas por otros grupos políticos con anterioridad.

Díez, que apoya la propuesta, dijo que el Gobierno debería aprovechar para hacer otras modificaciones constitucionales.

"Deberíamos aprovechar para ir al fondo de todas las cuestiones (...) la reforma pendiente de la constitución que tiene este país", agregó.

La fijación del techo del gasto a nivel constitucional en los países de la zona euro es una de las principales propuestas de la última cumbre franco-alemana sobre la crisis de la deuda en la zona euro.

En una intervención para explicar al Congreso las medidas con las que el Ejecutivo pretende afianzar la meta de reducción de déficit del 2011, Zapatero reiteró la importancia de avanzar en la unificación de la gobernanza económica y política europea para fortalecer la estabilidad financiera, en momentos de grandes tensiones y dudas en los mercados.

La abstención del principal partido opositor permitirá al gobierno convalidar una norma aprobada el viernes para ahorrar hasta 5.000 millones de euros adicionales, incluyendo una reducción del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para la compra de viviendas nuevas, en una medida temporal que ayudará al otrora motor de la economía, la construcción.

Las medidas para recortar el gasto en salud y adelantar el pago del impuesto corporativo permitirán al Estado "tener un colchón" que permita cumplir con el objetivo de déficit del seis por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a fines del 2011, en caso de desviaciones en las cuentas regionales.

"Con las dos medidas (y la venta de las frecuencias móviles por 2.000 millones de euros) (...) vamos a disponer de recursos por un importe superior al 0,5% del PIB (...) Este es el margen adicional con el que queremos asegurar el cumplimiento del objetivo del seis por ciento a final de año", dijo.

Rodríguez Zapatero abordó la actual crisis de confianza de los mercados destacando que la economía española se ha mantenido en la senda de la recuperación pese a las elevadas turbulencias, aunque reconoció serios peligros.

"La economía española mantiene la recuperación, aunque a un ritmo débil", dijo Zapatero para agregar que el país sigue corrigiendo desequilibrios "a buen ritmo", aunque el castigo de los mercados y una posible desaceleración de la economía mundial podrían ensombrecer seriamente el panorama.

"Mi preocupación se basa, en primer lugar, en las dificultades que la actual situación en los mercados financieros supone para la captación de recursos por parte de empresas, instituciones financieras o entes públicos", dijo.

En este sentido, destacó el encarecimiento de los préstamos interbancarios para las entidades de crédito y la "normalidad" en la financiación del Tesoro Público, en un contexto en el que alabó la "decidida" intervención del Banco Central Europeo en los mercados de deuda, aunque advirtió que esta actuación sólo puede considerarse como transitoria.

"Esa decidida actuación ha logrado calmar la tensión, en especial en Italia y España, pero es transitoria y excepcional, y hemos de seguir trabajando para convertirlo en innecesaria", dijo Zapatero.

Además del castigo de los mercados y la dificultad del crédito, Zapatero destacó su preocupación por "los riesgos de desaceleración mundial que, de materializarse, terminarían afectando inevitablemente a nuestra principal fuente de crecimiento, el sector exterior".

La economía española creció un 0,2% intertrimestral en el segundo trimestre, exactamente lo mismo que la zona euro en conjunto, con un crecimiento interanual del 0,7%, un punto por debajo del promedio europeo.

En el caso de España, el crecimiento sigue muy dependiente del comercio exterior, con un aumento del 18,5% en las exportaciones del primer semestre del año.

Con una tasa de desempleo superior al 20%, la más alta de la Unión Europea, y recientes reformas en el mercado laboral y de negociación colectiva, el Gobierno pretende aprobar el próximo viernes medidas "para estimular la contratación y la creación de empleo".

En este sentido, Zapatero dijo que se aprobará un nuevo decreto para fomentar el acceso al trabajo y la capacitación juvenil, ampliar el plazo para convertir contratos temporales en indefinidos, así como una prórroga de seis meses en el pago de 400 euros al mes para quienes han agotado su subsidio por desempleo.