El nuevo Gobierno socialista de Francia está decidido a restaurar su credibilidad sobre el manejo del presupuesto cumpliendo con las metas déficit, dijo el domingo el ministro de Finanzas Pierre Moscovici.

El presidente Francois Hollande ha prometido apegarse al compromiso del anterior Gobierno conservador para reducir el déficit desde un estimado de 4,5% del PIB en el 2012 al límite de la UE de 3% del PIB al año siguiente, incluso aunque muchos economistas consideran que ello será difícil sin aplicar recortes de gastos.

"Hay una falta de credibilidad sobre Francia respecto al déficit fiscal", dijo Moscovici al canal de televisión LCI. "Estamos siendo observados. Les prometo que Francois Hollande está completamente consciente de esto, es algo con lo que vive día a día", señaló.

La Comisión Europea advirtió el miércoles que Francia se arriesgaba a no cumplir con sus metas presupuestarias si no implementaba nuevas medidas.

"Lo que se nos está pidiendo es credibilidad presupuestaria. Les digo aquí nuevamente que (el déficit público) será de 4,5% del PIB en el 2012 y de 3% en el 2003", indicó el ministro.

Pese a su enorme carga de deuda y a sus niveles de déficit, los costos de endeudamiento de Francia se encuentran en un grado históricamente bajo. La segunda economía de Europa no ha tenido un presupuesto equilibrado desde 1974.

El ministro dijo que Hollande llevaría adelante su promesa de eliminar un planeado aumento del impuesto al valor agregado, que iba a ser implementado bajo una ley aprobada por el ex presidente Nicolas Sarkozy para financiar un recorte en las contribuciones de las compañías al sistema de bienestar social.

El Gobierno también presentará un decreto el miércoles ante el Gabinete para desmantelar parcialmente una reforma del 2010 a las pensiones y reducir la edad de retiro de las personas con una jubilación completa a los 60 años, desde los 62 previos, en caso de que hayan contribuido con el monto suficiente.

Moscovici indicó que el Gobierno presentaría planes en la misma reunión ministerial para establecer un banco de inversión pública que ayude a pequeñas y medianas empresas, otra promesa de la campaña de Hollande.