El ministro de economía de Grecia alertó que si no se consideran las jubilaciones y los fondos de salud en el porcentaje de la quita de la deuda privada, su país queda a punto de entrar en bancarrota.

"Si los fondos de sanidad y las jubilaciones no forman parte del plan de quita de la deuda, el país quedará destruido fiscal y financieramente, será la bancarrota", enfatizó Evangelos Venizelos, citado por la cadena televisiva europea euronews en su página on line.

"Y cuando un país quiebra no hay fondos públicos suficientes para financiar anualmente la sanidad, cubrir el déficit y asegurar las jubilaciones", precisó.

El gobierno griego se encuentra en una situación dramática y el acuerdo sobre la quita de la deuda no termina de llegar aunque lleva semanas siendo declarado como inminente.

La quita, que en principio iba a ser de un 50%, podría llegar al 70% de los bonos en manos privadas por el empeoramiento de la situación del país.

El responsable del equipo del Fondo Monetario Internacional (FMI) que inspecciona Grecia, Poul Thomsen, admitió que hasta ahora se insistió demasiado en las medidas fiscales y aclaró que el país debe acelerar reformas estructurales para aumentar la competitividad.

"Tendremos que disminuir un poco la velocidad en lo que se refiere al ajuste fiscal y movernos más rápido, mucho más rápido, para implementar reformas", dijo Thomsen en declaraciones al diario griego Kathimerini.

Según el responsable del equipo del FMI en Atenas, el gobierno heleno y sus acreedores -el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo- completarán en unos días las negociaciones respecto al segundo paquete de ayuda, por valor de 130.000 millones de euros.

Como parte de las futuras reformas, Grecia podría verse obligada a bajar el salario mínimo y reducir los pagos extraordinarios en el sector privado (aguinaldos).

Los sindicatos, patronales y partidos políticos griegos rechazan esa sugerencia por parte de los organismos internacionales.

Thomsen aseguró también que antes de acordar un nuevo rescate, los acreedores de Grecia deben estar seguros de que los principales partidos de país mantendrán su compromiso de celebrar elecciones a finales de año, informó la agencia de noticias DPA.

La prensa griega se contagió de este sentimiento de urgencia y eligió su enemigo: Alemania. Las portadas hablan de una Angela Merkel que propone un comisario para controlar el país e imponer medidas que lo destrocen.