Durante 2010 se dieron los primeros pasos hacia la recuperación económica. Si la economía hondureña fuera un paciente atendido en el hospital Escuela, el diagnóstico médico sería: "El enfermo salió de cuidados intensivos y su estado es estable. La franca recuperación de la salud dependerá si cumple con un doloroso, impopular y cuestionado tratamiento".

El pulso económico del gobierno durante 2010 fue marcado por el incremento al saldo de la deuda interna, un aumento al gasto corriente, reducida inversión pública y falta de contundencia para enfrentar la crisis financiera por la que transitan debilitadas empresas estatales. Se contrapone el incremento en la captación de tributos producto de la aplicación de un "paquetazo" económico.

Además un crecimiento en las reservas internacionales debido a un mayor envío de remesas internacionales, a las exportaciones de productos tradicionales y a la firma de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el bolsillo de los consumidores se manifestaron los principales síntomas de la recesión económica en el incremento a la tasa de desempleo y de la pobreza extrema.

Se enumeran, también, incrementos sostenidos a los precios de los alimentos, combustibles y a la factura de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), así como la de Hondutel. Con todo esto, la economía del país creció entre un 2,2% y un 2,5%.

Los síntomas

Datos revelados el 15 de octubre de 2010 por el Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que al menos 1,4 millones de hondureños enfrentan problemas de empleo.

De estos se encuentran subempleadas más de 1,3 millones de personas, que no reciben en sus trabajos un salario mínimo completo.

Los ingresos que llevan a sus hogares son insuficientes para comprar una canasta básica de alimentos valorada en más de 6.200 lempiras.(US$321)

La tasa de subempleo visible, según el INE, aumentó en un 3,4%, que representa 146,000 personas que no perdieron su trabajo, pero a las que se les redujo su salario y la jornada laboral de 36 horas a la semana.

Datos del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) indican que debido a los efectos de la crisis financiera internacional, un alza abrupta al salario mínimo y el impacto de la crisis política local se perdieron en el país unos 180,000 puestos de trabajo, entre el último trimestre de 2008 e igual período de 2009. ¿Y las consecuencias? La trigésima novena encuesta permanente de hogares publicada en octubre de 2010 indicó que al menos tres millones de hondureños padecen hambre en el país.

El otro importante hallazgo fue que el país retrocedió al menos cuatro años en el combate de la pobreza, porque seis de cada 10 hondureños están bajo la línea de este flagelo. La referida estadística de pobreza no era tan alta desde 2006.

El INE estima que 1.737.262 hogares diseminados en el territorio nacional están en condiciones de pobreza. El ingreso económico que estos hogares reciben está muy por debajo de los 12.000 lempiras que es el costo estimado de una canasta básica de consumo que incluye comestibles, otros bienes y servicios.

Según Ralp Flores, subcoordinador del Foro Social de la Deuda Externa (Fosdeh), el impacto de estas crisis puede ser mayor en la actualidad, porque la encuesta se levantó entre mayo de 2009 y mayo de 2010. La tasa de la pobreza pasó en el referido período de 59% a 60%.

Tratamiento tradicional

La medicina comenzó a ser aplicada el 21 de abril de 2010 por el gobierno mediante la aprobación legislativa de un "paquetazo" económico.

La Ley de Fortalecimiento de los Ingresos, Equidad Social y Racionalización del Gasto Público fue diseñada para recaudar unos 7.000 millones de lempiras mediante políticas orientadas a elevar ingresos y reducir gastos, pero el 2010 se espera que captyara 4,500 millones de lempiras porque la vigencia fue de menos de seis meses.

Al final del año anterior, la Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI) reveló que la meta impuesta para la captación de impuestos se cumplió en un 101%.

"El total de la recaudación de los ingresos administrados por la DEI ascendió a 43,856.1 millones de lempiras", indicó el director de la DEI, Oswaldo Guillén.

Para el ex ministro de Finanzas, Arturo Alvarado, de poco sirve elevar el monto de los ingresos corrientes, porque 74 centavos de cada lempira recaudado por la DEI son absorbidos por los sueldos y salarios de los burócratas. "La situación continuará así mientras se mantengan vigentes los estatutos profesionales y el clientelismo político", dijo.

Según el ahora consultor independiente, se aprecia en el Presupuesto de Ingresos y Egresos de la República un sostenido incremento al gasto corriente, pero la inversión pública se ha contraído.

"Vemos que a la larga esto es negativo para el país porque se requiere generar recursos que por un lado generen inversión en infraestructura y por el otro, elevar la cobertura en los servicios de salud y educación. Pero el gobierno no tiene dinero para estos temas, porque todo lo destina a pagar salarios", señaló.

El ex funcionario indicó que el saldo de la deuda interna es preocupante porque se elevó de un monto tradicional de 8,000 millones de lempiras a más de 34,000 millones de lempiras.

Entre 2008 y 2009 se cerraron al gobierno de Manuel Zelaya y al interino de Roberto Micheletti las válvulas al crédito internacional. "El plazo contraído para cancelar estos créditos es de 18 meses y las tasas de interés son comerciales. El gobierno obtuvo recursos frescos mediante la colocación de bonos y préstamos con la banca local", indicó Alvarado.

Según el analista, ahora que se normalizaron las relaciones con los organismos internacionales de financiamiento, se presenta el problema de una insípida ejecución de los desembolsos por parte del gobierno. "Vemos que en el marco de las reuniones de Consejo de Ministros, el presidente Lobo enfatiza que se debe mejorar la ejecución y concentrarse menos en el gasto corriente", dijo.

Lamentó que sean políticos y sindicalistas y no precisamente los más capaces quienes administren las empresa
Durante 2010 se dieron los primeros pasos hacia la recuperación económica. Si la economía hondureña fuera un paciente atendido en el hospital Escuela, el diagnóstico médico sería: "El enfermo salió de cuidados intensivos y su estado es estable. La franca recuperación de la salud dependerá si cumple con un doloroso, impopular y cuestionado tratamiento".

El pulso económico del gobierno durante 2010 fue marcado por el incremento al saldo de la deuda interna, un aumento al gasto corriente, reducida inversión pública y falta de contundencia para enfrentar la crisis financiera por la que transitan debilitadas empresas estatales. Se contrapone el incremento en la captación de tributos producto de la aplicación de un "paquetazo" económico.

Además un crecimiento en las reservas internacionales debido a un mayor envío de remesas internacionales, a las exportaciones de productos tradicionales y a la firma de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el bolsillo de los consumidores se manifestaron los principales síntomas de la recesión económica en el incremento a la tasa de desempleo y de la pobreza extrema.

Se enumeran, también, incrementos sostenidos a los precios de los alimentos, combustibles y a la factura de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), así como la de Hondutel. Con todo esto, la economía del país creció entre un 2,2% y un 2,5%.

Los síntomas

Datos revelados el 15 de octubre de 2010 por el Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que al menos 1,4 millones de hondureños enfrentan problemas de empleo.

De estos se encuentran subempleadas más de 1,3 millones de personas, que no reciben en sus trabajos un salario mínimo completo.

Los ingresos que llevan a sus hogares son insuficientes para comprar una canasta básica de alimentos valorada en más de 6.200  lempiras.(US$321)

La tasa de subempleo visible, según el INE, aumentó en un 3,4%, que representa 146,000 personas que no perdieron su trabajo, pero a las que se les redujo su salario y la jornada laboral de 36 horas a la semana.

Datos del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) indican que debido a los efectos de la crisis financiera internacional, un alza abrupta al salario mínimo y el impacto de la crisis política local se perdieron en el país unos 180,000 puestos de trabajo, entre el último trimestre de 2008 e igual período de 2009. ¿Y las consecuencias? La trigésima novena encuesta permanente de hogares publicada en octubre de 2010 indicó que al menos tres millones de hondureños padecen hambre en el país.

El otro importante hallazgo fue que el país retrocedió al menos cuatro años en el combate de la pobreza, porque seis de cada 10 hondureños están bajo la línea de este flagelo. La referida estadística de pobreza no era tan alta desde 2006.

El INE estima que 1.737.262 hogares diseminados en el territorio nacional están en condiciones de pobreza. El ingreso económico que estos hogares reciben está muy por debajo de los 12.000 lempiras que es el costo estimado de una canasta básica de consumo que incluye comestibles, otros bienes y servicios.

Según Ralp Flores, subcoordinador del Foro Social de la Deuda Externa (Fosdeh), el impacto de estas crisis puede ser mayor en la actualidad, porque la encuesta se levantó entre mayo de 2009 y mayo de 2010. La tasa de la pobreza pasó en el referido período de 59% a 60%.

Tratamiento tradicional

La medicina comenzó a ser aplicada el 21 de abril de 2010 por el gobierno mediante la aprobación legislativa de un "paquetazo" económico.

La Ley de Fortalecimiento de los Ingresos, Equidad Social y Racionalización del Gasto Público fue diseñada para recaudar unos 7.000 millones de lempiras mediante políticas orientadas a elevar ingresos y reducir gastos, pero el 2010 se espera que captyara 4,500 millones de lempiras porque la vigencia fue de menos de seis meses.

Al final del año anterior, la Dirección Ejecutiva de Ingresos (DEI) reveló que la meta impuesta para la captación de impuestos se cumplió en un 101%.

"El total de la recaudación de los ingresos administrados por la DEI ascendió a 43,856.1 millones de lempiras", indicó el director de la DEI, Oswaldo Guillén.

Para el ex ministro de Finanzas, Arturo Alvarado, de poco sirve elevar el monto de los ingresos corrientes, porque 74 centavos de cada lempira recaudado por la DEI son absorbidos por los sueldos y salarios de los burócratas. "La situación continuará así mientras se mantengan vigentes los estatutos profesionales y el clientelismo político", dijo.

Según el ahora consultor independiente, se aprecia en el Presupuesto de Ingresos y Egresos de la República un sostenido incremento al gasto corriente, pero la inversión pública se ha contraído.

"Vemos que a la larga esto es negativo para el país porque se requiere generar recursos que por un lado generen inversión en infraestructura y por el otro, elevar la cobertura en los servicios de salud y educación. Pero el gobierno no tiene dinero para estos temas, porque todo lo destina a pagar salarios", señaló.

El ex funcionario indicó que el saldo de la deuda interna es preocupante porque se elevó de un monto tradicional de 8,000 millones de lempiras a más de 34,000 millones de lempiras.

Entre 2008 y 2009 se cerraron al gobierno de Manuel Zelaya y al interino de Roberto Micheletti las válvulas al crédito internacional. "El plazo contraído para cancelar estos créditos es de 18 meses y las tasas de interés son comerciales. El gobierno obtuvo recursos frescos mediante la colocación de bonos y préstamos con la banca local", indicó Alvarado.

Según el analista, ahora que se normalizaron las relaciones con los organismos internacionales de financiamiento, se presenta el problema de una insípida ejecución de los desembolsos por parte del gobierno. "Vemos que en el marco de las reuniones de Consejo de Ministros, el presidente Lobo enfatiza que se debe mejorar la ejecución y concentrarse menos en el gasto corriente", dijo.

Lamentó que sean políticos y sindicalistas y no precisamente los más capaces quienes administren las empresas públicas. "Ambos sectores se ponen de acuerdo para contratar más personal del necesario y demandan conquistas cada vez mayores e insostenibles", lamentó.

Para Alvarado la economía del país se encuentra en "franca recuperación, pero deberán hacerse esfuerzos serios para combatir la corrupción, que es un cáncer casi incurable en el país".

s públicas. "Ambos sectores se ponen de acuerdo para contratar más personal del necesario y demandan conquistas cada vez mayores e insostenibles", lamentó.

Para Alvarado la economía del país se encuentra en "franca recuperación, pero deberán hacerse esfuerzos serios para combatir la corrupción, que es un cáncer casi incurable en el país".