El secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, reiteró lo dicho el pasado jueves, donde argumentó que el gobierno cumplirá sus metas de finanzas públicas y que si se presenta alguna presión sobre los ingresos, se hará un ajuste por la vía del gasto, “no incrementando el déficit público y mucho menos los impuestos”.

Durante su participación en la XXVI Reunión de Embajadores y Cónsules, afirmó que México está comprometido con la disciplina fiscal y la estabilidad macroeconómica, lo que implica mantener los objetivos fiscales anunciados para este y los siguientes años.

Compromiso con la ley. El compromiso de la Secretaría de Hacienda para ajustar el gasto sin ampliar el déficit ni la deuda del sector público y tampoco aumentar impuestos si caen los ingresos petroleros, está respaldado por la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH) y por el Acuerdo de Certidumbre Tributaria (ACT).

A finales de 2013, como parte del paquete económico 2014 propuesto al Congreso, en el que se incluía la reforma fiscal y una modificación a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, el Ejecutivo solicitó a los legisladores autorización para ampliar el déficit y la deuda públicos para compensar la caída de los ingresos presupuestarios y ejercer una política económica contra-cíclica, apoyada por un mayor gasto público.

El Poder Legislativo autorizó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ampliar el déficit fiscal, sin considerar la inversión realizada por Petróleos Mexicanos (Pemex), a 0.4% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2013; y a 1.5% del PIB en 2014, con la condición de que luego lo redujera gradualmente a uno por ciento del producto en 2015, a 0.5% en 2016 y a cero en 2017.

Ello significa que el gobierno federal está autorizado por el Legislativo a endeudarse para compensar la caída observada desde finales de 2013 en los ingresos presupuestarios, y a financiar y ejercer el gasto público de manera agresiva para estimular el crecimiento económico, pero sin perder la responsabilidad en la conducción de las finanzas públicas ni poner en riesgo la economía nacional.

Y aunque para 2015 se prevé una aceleración del crecimiento del país, actualmente con la caída en los precios del petróleo y una baja en el tipo de cambio, se vuelve a aparecer el fantasma de un descenso en los ingresos petroleros, pese a las coberturas, y obliga al gobierno federal a considerar un “acomodo” al gasto, pero sin incumplir con la reducción del déficit público.

Acuerdo de certidumbre. El compromiso del secretario de Hacienda para tampoco aumentar los impuestos en caso de una caída de los ingresos petroleros también se sustenta en el Acuerdo de Certidumbre Tributaria, que dio a conocer el 27 de febrero de 2014, en el que se comprometió a no proponer modificaciones a las disposiciones fiscales vigentes en lo que resta del sexenio, salvo para crear el nuevo régimen fiscal de Pemex y la CFE, en las leyes secundarias de la Reforma Energética.