Excelsior.com.mx. El gobierno prevé finalizar el sexenio con una tasa de crecimiento de la economía de 5,2%, según lo planteado en los criterios generales de política económica 2015, como resultado de la adecuada aplicación de las reformas estructurales.

Con esta proyección, la tasa promedio de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) durante la presente administración se ubicaría en 3,8%, lo cual no sólo sería el mejor ritmo de crecimiento en los últimos tres sexenios (1,6% más que los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, y 0,5 puntos más que el gobierno de Ernesto Zedillo), sino que sacaría a la economía de su comportamiento inercial de los últimos 30 años.

Sin embargo, el propio gobierno reconoce que alcanzar su meta de 5,2% de crecimiento del PIB al final del sexenio no está exento de riesgos.

Entre ellos estaría que la economía de Estados Unidos no crezca a las tasas esperadas (2,7% en el periodo 2015-2018) lo cual desaceleraría las exportaciones de México; que se recrudezcan o emerjan nuevos conflictos geopolíticos que afecten los mercados financieros; que haya una caída importante en el precio internacional del petróleo y que con esto amenacen a las finanzas públicas del país; y que se presente un lento crecimiento en la plataforma de producción petrolera nacional.

Meta viable. Especialistas consultados por Excélsior dieron sus puntos de vista acerca de la meta de más del cinco por ciento de crecimiento económico planteada por el Ejecutivo Federal al final del sexenio.

Para Antonio Castro, analista económico del Centro de Análisis y Proyecciones Económicas para México (Capem-Oxford), “esta meta la veo viable, bajo el supuesto que exista la derrama económica que todos esperamos de la Reforma Energética, pero sobre todo si llega a aplicarse el Plan Nacional de Infraestructura que prometió este gobierno”.

El experto puso especial énfasis en este plan, que en su opinión “si se implementa, va a rendir mucho más que las mismas reformas estructurales, ya que plantea una inversión de ocho billones de pesos, casi la mitad del PIB en los próximos cuatro años”.

Entre tanto, Raúl Feliz, profesor-investigador de Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), ve probable que en algún momento haya un crecimiento de 5,2, pero considera que “no creo que pueda ser sostenido, sería alto tomando en cuenta el crecimiento poblacional de México, que hoy es de uno por ciento”.

Manifestó que crecer a tasas altas en un año no es un problema, el asunto es lograr que sea sostenido.

“Durante el sexenio de Vicente Fox la economía creció dos por ciento, y en el último año creció siete por ciento. El problema no es crecer alto en un año, eso se puede lograr. Pero el gobierno plantea 5,2% en cinco años, y eso lo veo poco probable”, añadió.

El escenario menos optimista lo plantea Juan Campos Manzano, consultor senior del Grupo Darsi, quien afirma que “para alcanzar la meta por encima de cinco por ciento, se necesitaría primero no sólo el funcionamiento óptimo de las reformas estructurales, sino que hubiera una coincidencia con un buen crecimiento de la economía de Estados Unidos, que tendría que ser de alrededor de 3,6%”.

El especialista de Grupo Darsi añadió que esto sería el doble de su crecimiento de los últimos diez años, situación que ni la misma CBO (Oficina de Presupuesto del Congreso, por sus siglas en inglés) prevé, ya que proyecta tres por ciento entre 2015 y 2017, y 2,2% posterior a ese periodo.

Escenarios más moderados. Los analistas mencionados consideraron que las reformas estructurales traerán un mayor crecimiento al país, pero en sus escenarios plantean una tasa menor al final del sexenio, ya que alcanzar la meta del gobierno implicaría que todos los supuestos que propone, se cumplan.

Bajo este contexto, Antonio Castro consideró que un escenario más probable es tener al final del sexenio entre cuatro y 4,2%, donde la tasa promedio de los seis años se ubicaría entre 3% y 3,5%.

Por su parte, Raúl Feliz comenta que la tasa de crecimiento al final del sexenio sería “entre 3,5% y 4%, pero sostenido”. Y para todo sexenio, el académico planteó que “en los tres primeros años estará rondando 2,5%; y los últimos tres estará alrededor del 4%, entonces creo que el cierre del sexenio estará entre tres y 3,5%. Sería mayor en los últimos sexenios”.

Mientras que Juan Campos Manzano manifestó que “nosotros traemos un crecimiento para el final del sexenio no mayor al 4,1%. Por lo anterior, estimamos que el promedio de crecimiento del PIB para el final de este sexenio estará entre 2,9% y 3,2%”.

Principales riesgos. Los especialistas en economía también plantearon los riesgos que podrían poner en peligro las metas de crecimiento de la presente administración federal.

Así, Antonio Castro sostuvo que las metas del gobierno se pueden afectar por los riesgos que se vislumbran, que no están tan lejanos.

“Es posible una nueva guerra en Irak, que Estados Unidos se vea obligado a terminar con su inyección monetaria y que el país empiece a tener presiones inflacionarias”, comentó.

Agregó que lo anterior hará que en el vecino del norte suba su tasa de interés, lo que implicaría salida de capitales de México y depreciación de nuestra moneda.

Para Raúl Feliz, las situaciones que pueden afectar las proyecciones del gobierno son: “la mala ejecución de las reformas, y un entorno externo más complicado, por ejemplo que el mundo va a pasar de tasas de interés muy bajas a tasas de interés normales”.

El académico afirmó que lo anterior puede provocar muchas turbulencias e inestabilidad financiera en muchas partes del mundo, y eso podría impactar el crecimiento del país.

Mientras que Juan Campos Manzano reafirmó que el principal riesgo que ve es que Estados Unidos no duplique su tasa de crecimiento de los últimos diez años, aunado al hecho de “las reformas estructurales no tengan la implementación adecuada, además de que no se ejecute totalmente el programa nacional de infraestructura 2014-2018”.

4858

 

Implementar reformas, el reto. Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del CCE, expresó que se debe fomentar la inlusión en las reformas

El último trimestre de este año es clave para apuntalar una plataforma legal eficiente que permita la adecuada implementación de las reformas estructurales, consideró Gerardo Gutiérrez Candiani, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

“Una implementación eficiente, necesariamente debe cuidar que no haya espacios y vacíos proclives para prácticas corruptas, lo cual es probablemente el mayor riesgo”, comentó.

En su mensaje semanal indicó que en el Congreso de la Unión está pendiente la discusión y aprobación del paquete de reformas que deberán dar pie a un sistema sólido para combatir la corrupción y la impunidad.

Un asunto que calificó de alta prioridad debido a que en otras reformas que se han emprendido en México, “la falta de cumplimiento de las leyes ha sido precisamente el factor que ha hecho fracasar o acotar el potencial de los procesos de cambio”.

Petición. Consideró que el ciclo reformador estará incompleto si no se renueva la vida pública con instrumentos como una Comisión Nacional Anti Corrupción, autónoma y con facultades para combatir este problema; así como una fiscalía anticorrupción que dependa de la PGR.

“Hacemos un llamado a todos los órdenes y poderes de gobierno a comprometernos en esta lucha, y un exhorto a la sociedad en general, y a los medios de comunicación, a que seamos firmes promotores del cambio y vigilantes de que efectivamente se dé”.

Dijo que también se debe fomentar activamente la inclusión en las reformas. Apuntó que todos los mexicanos tienen derecho a participar en las oportunidades que abrirán los cambios realizados a fin de gozar de sus beneficios.

Propuestas. Resaltó que será fundamental el análisis y enriquecimiento del paquete económico para 2015, debido a que se deben corregir puntos que no son favorables para la formalización, la competitividad, la inversión, el crecimiento y la creación de más y mejores empleos.

“Asimismo, en la reingeniería del gasto público, para que sea cada vez más eficiente y transparente, con una tendencia decidida a aumentar la inversión productiva por sobre el gasto corriente”.

Demandó a redoblar el compromiso por el desarrollo del país con el objetivo de superar la pobreza que ha ocasionado la falta de oportunidades de una parte sustancial de la población.

“Las reformas son una oportunidad efectiva para marcar un punto de inflexión en éste y muchos otros desafíos. Nosotros, en el sector empresarial, estamos unidos y comprometidos a trabajar por una reforma profunda para el progreso nacional”, expresó el líder del CCE.