El gobierno de México afirmó que espera superar la "tormenta" causada por la caída del precio del petróleo y advirtió que por ahora mantendrá su cronograma de licitaciones para abrir el sector energético a manos privadas, la reforma central del presidente Enrique Peña Nieto, pese al escenario "desfavorable".

En una entrevista con Efe el portavoz presidencial, Eduardo Sánchez contestó que "nunca hay buen momento para que llegue la tormenta" cuando se le preguntó por el panorama que se cierne sobre los países productores de petróleo como México en la actualidad.

"El escenario internacional que estamos viendo con la caída del precio del petróleo y con algunas otras circunstancias que se están dando en la economía mundial no son de ninguna manera favorables para la economía mexicana", reconoció.

Según Sánchez, el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto tendrá que "tomar las decisiones y mantener las acciones de política pública que sean más convenientes para sortear estas crisis y salir adelante después de la tormenta".

Respecto al cronograma de licitaciones para ese sector, aclaró que "se va a continuar conforme al plan hasta este momento".

El pasado 11 de diciembre, el Ejecutivo mexicano ofreció a empresas mexicanas y extranjeras 14 bloques petroleros en el Golfo de México en la primera licitación de la llamada "Ronda Uno", que abre las puertas de esta industria al capital privado después de 76 años de monopolio estatal.

El concurso estará abierto a las firmas interesadas del 15 de enero al 15 de julio de 2015 y será la primero de varias licitaciones con las que se romperá el monopolio de la empresa estatal Pemex instaurado por el general Lázaro Cárdenas con la expropiación petrolera de 1938.

La medida es resultado de la reforma energética impulsada por Peña Nieto junto con otras como la tributaria, la de las telecomunicaciones o la electoral, con las que pretende modernizar al país y que ya han sido aprobadas por el Congreso en los dos años de gestión presidencial.

El precio del petróleo a nivel internacional cayó a menos de US$50 y la mezcla mexicana por debajo de US$40, unas tarifa que no se veían desde 2009.

A su vez, el peso mexicano se ha depreciado respecto al dólar hasta los mismos niveles de aquel año, al situarse a una proporción de 15 a uno.