Montevideo. Uruguay registraría en enero una fuerte subida en sus precios minoristas, estimó este lunes un funcionario del gobierno, en un contexto de creciente demanda interna que fue contrarrestada en diciembre por una baja de las tarifas eléctricas que derivó en una sorpresiva deflación.

El Índice de Precios al Consumo (IPC) del país sudamericano fue más bajo de lo previsto en el último mes de 2012, de -0,73%, debido a la medida coyuntural tarifaria.

"Veremos cómo evolucionen los precios, enero va a ser un mes de inflación alta, en febrero y marzo retornará a niveles más bajos", dijo el director de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía, Andrés Masoller, en declaraciones a la emisora radial El Espectador.

El funcionario no explicó las razones de la esperada aceleración de los precios, pero según analistas estaría asociada a las fuertes presiones inflacionarias alimentadas por un creciente consumo interno, pese a las medidas macroeconómicas y de política monetaria adoptadas.

A esto se suma una subida de los costos del boleto de transporte público y el fin de un acuerdo entre el gobierno y los supermercados para mantener congelados los precios hasta fines de 2012.

En diciembre, una promoción de la empresa eléctrica estatal UTE determinó una caída de las tarifas de un 19,21%, amortiguando un IPC de un 7,48% en 2012, por debajo de las expectativas del mercado, que había previsto un 8,83% para el cierre del año.

El IPC de 2012 superó el rango meta oficial, de entre un 4% y un 6%.

Masoller dijo que de no haberse configurado las bonificaciones comerciales de UTE, el dato de IPC de diciembre habría sido cero y la inflación de 2012 de un 8,3%.

"Estamos ante un quiebre de la tendencia inflacionaria. El componente más estructural de la inflación esta ajustándose a la baja y es clave que en 2013 todas las políticas económicas apunten a lograr el objetivo de ubicarse en la meta del Banco Central", dijo Masoller.

La clave para contener la inflación no está en reducir el gasto público, agregó respecto a una medida que reclaman los especialistas.

"La medida de recorte de gasto puede traer consecuencias. Hay estudios que marcan que la reducción de gastos no tiene un impacto significativo sobre la inflación, por tanto tendría un costo importante en materia social para el Gobierno y no tendría el impacto esperado", dijo.