El gobierno venezolano buscará dinero donde más hay. Las mejoras en el sistema de pensiones necesitan una mayor base de recursos, que se esperan encontrar en los bolsillos más boyantes del sector privado.

La recaudación del Impuesto Sobre la Renta (ISRL) no da para más, el Estado necesita sumar ingresos al pote del gasto, y hacer una reestructuración del sistema tributario que le permita obtener más y hacer una distribución más equitativa de los ingresos.

La reforma estructural del sistema tributario contemplará varios mecanismos, entre ellos la reforma de la Ley de Impuesto Sobre la Renta (ISLR), que es la piedra angular, y las leyes para obtener la ganancia excesiva, o el consumo suntuario, entre otras fórmulas.

El vicepresidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, Jesús Faría, dice que en un país los impuestos apuntan a la recaudación de ingresos para su redistribución.

"Eso no es una ley o principio socialista, en países capitalistas se aplican tasas impositivas bien importantes con el propósito de garantizar el funcionamiento de la sociedad", dice el asambleísta.

Faría asegura que el Impuesto Sobre la Renta no puede seguir como está, "hay que pechar con una tasa más alta al que más tiene, la reforma tendrá tasas sustancialmente superiores para aquellos sectores que tienen los mayores ingresos".

El planteamiento hecho por el canciller Nicolás Maduro, de diseñar una ley de impuestos a la ganancia o ley de impuestos a las empresas privadas, así como los impuestos al lujo o a consumos suntuarios, serán parte de esa reforma, la cual tiene como fin "generar más recursos para mejorar las condiciones de los pensionados", dice Faría.

Esta mayor disponibilidad de ingresos también se canalizaría hacia los sectores salud, educación, agricultura, deportes, entre otros, según el diputado y ex viceministro del Trabajo.

Reforma del sistema de pensiones. El país hoy tiene más de 1,5 millones de pensionados. Faría asegura que si se les da un beneficio adicional, esto impediría que otros puedan ingresar. Pues los recursos no dan para sumar más personas a la seguridad social.

Por eso considera que aquellas personas que generan ganancia excesiva, los que pueden tener consumos de lujo que van más allá de las necesidades básicas, "tienen que contribuir a mejorar las condiciones de los que menos tienen", añadió Faría.

Pero esto por sí solo se agotará, y así lo reconoce el diputado, por lo que asegura que es indispensable que el Sistema de Pensiones sea sometido a una reforma, la cual está en mora en el Parlamento desde hace 12 años.

"La que tenemos no es sostenible, hay que ir a una reforma donde se garantice su autofinanciamiento, que el sistema obtenga sus propios recursos".

Considera que la nueva propuesta debe incluir "la posibilidad de que no solo perciban pensión quienes posean un trabajo formal, sino que todos los ciudadanos puedan cotizar para obtener su pensión de vejez".

Faría aclara que lo que se persigue es un mecanismo que genere ingresos y a su vez equidad. "No se trata de obtener recursos en forma indiscriminada", señala.

El economista asegura que de acuerdo con el coeficiente Gini, que mide la desigualdad, Venezuela en 12 años ha bajado 20 puntos porcentuales.

"Tenemos el coeficiente más cercano a cero, estamos entre los mejores niveles de equidad".

Un aparato productivo deprimido. Ante esta proposición hecha por el canciller y retomada por la diputada Cilia Flores sobre más impuestos para el sector privado, el diputado Eduardo Gómez Sigala dice que aún no conoce de alguna propuesta formal de ley.

Para el asambleísta opositor, más que una propuesta, el planteamiento del canciller es una "amenaza", debido al mal manejo que ha hecho el Gobierno de los recursos y la incapacidad de respuesta que tiene para atender los pasivos laborales.

En todo caso, el diputado duda que de poner en marcha dicha ley de impuestos a las ganancias, logren recaudar mucho, pues "ya han destruido lo suficiente el aparato productivo".

Control a la especulación. A estas leyes se suma una propuesta del presidente Chávez, que si bien no forma parte de la reforma fiscal, sí busca aplicar otros controles.

Se trata de la Ley de Costo-Precio y su respectiva Superintendencia de Costo-Precio, que tiene como propósito regular las ganancias y la especulación, pues eso se ha convertido en una fuente inflacionaria.