La conclusión es clara: el plan del gobierno venezolano para los próximos dos años se basa en que, a partir del incremento de la producción nacional, se pueda reducir en 54,7% la dependencia de productos importados de origen vegetal, porcentaje que alcanzaría 62,7% en el caso de rubros pecuarios.

Según el Plan Bienal de Producción de Alimentos 2011-2012, para satisfacer la demanda del país el próximo año solo se necesitará importar poco más de 2,1 millones de toneladas de alimentos vegetales, monto que representa el déficit de la producción local, que en 2010 se situó en 4,7 millones de toneladas.

En cuanto a alimentos de origen pecuario, el déficit hará indispensable la compra en mercados foráneos de 435.000 toneladas, una reducción más que importante respecto a las cifras de 2010, cuando el faltante fue de 1,1 millones de toneladas.

Del mismo modo, el plan prevé reducir de 77.832 toneladas en 2010, a 40.763 el déficit de la cuota pesquera para 2012.

Las proyecciones gubernamentales contrastan con lo expresado por analistas del sector, quienes creen poco probable que se pueda reducir la cuota de importación alimentaria.

Señalan que incluso esta pudiera ascender en 2011 a US$6.500 millones en virtud del alza de precios internacionales de las materias primas, y la probable caída de la producción local como consecuencia de las lluvias que afectaron al país al cierre de 2010.

¿A quién creer?. Al examinar las cifras del Plan Bienal 2011 - 2012 se perciben inconstancias sustanciales en las cifras oficiales de las importaciones alimenticias.

De acuerdo con el plan de desarrollo agropecuario, para subsanar el déficit de la producción propia, el país importó el año pasado poco más de seis millones de toneladas de alimentos de origen animal, vegetal y pesquero; cifra que supera en más de 361.000 toneladas la cuantía de alimentos que arribaron a puertos nacionales, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En efecto, el INE señala que en 2010 se importaron más de 3.109 millones de toneladas de productos de origen vegetal, y 425.839 toneladas de animales vivos y productos del reino animal.

A ello deben sumarse otras 2.143 millones de toneladas de grasas, aceites y ceras animales o vegetales, grasas elaboradas, productos (genéricos) de las industrias alimenticias, bebidas, alcoholes, tabaco y sucedáneos.

En definitiva, todo ello suma poco más de 5.678 millones de toneladas de alimentos, cifra que dista de los 6.039 millones de toneladas de productos de origen animal, vegetal y pesquero que, según el Plan Bienal, representaron en conjunto el déficit de la producción agrícola respecto al consumo total, lo cual permite deducir que fue el tonelaje que fue preciso importar en 2010.

Brasil: el gran abasto

Otro aspecto que salta a la vista al revisar las cifras de déficit pecuario del Plan Bienal, es que Brasil sigue consolidándose como el gran suplidor de rubros animales del país.

De hecho, las estadísticas de la Secretaría de Comercio Exterior de Brasil señalan que, en conjunto, las compras venezolanas de productos de origen animal superaron el año pasado las 552.000 toneladas, lo que supone más de 47% de las compras totales del país en materia pecuaria.