Rio de Janeiro.- El Ministerio de Planificación, Desarrollo y Gestión de Brasil detalló recientemente las posibles decisiones económicas urgentes que deberá tomar quien resulte ganador en las elecciones presidenciales del 28 de octubre próximo.

De acuerdo con la entidad, el ganador en la segunda vuelta de los comicios presidenciales deberá tomar cerca de 40 decisiones económicas consideradas urgentes en los primeros 90 días, luego de asumir el cargo a partir del 1 de enero de 2019.

El próximo 28 de octubre se enfrentarán los candidatos presidenciales Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL, derecha), y Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda).

La cartera de Planificación alertó que el nuevo gobierno debe revisar de forma inmediata todos los gastos públicos y eliminar o reducir varios de ellos hasta el 31 de marzo próximo, para cumplir así la Ley de Directrices Presupuestarias.

Detalló que es necesario, por ejemplo, reducir el número de empleados en Correos, así como de la Empresa Brasileña de Infraestructura Aeroportuaria (Infraero).

Sugirió, además, que el programa de asistencia a los más pobres "Mi Casa Mi Vida" sea solo para las familias con los ingresos más bajos, para disminuir así los subsidios estatales.

El titular del ministerio, Esteves Colnago, indicó que los datos más reservados se entregarán al equipo económico del nuevo gobierno una vez que se conozca quien será el nuevo presidente de Brasil.

Colnago admitió que a pesar de la polémica ley que establece un límite para los gastos públicos, aprobada el año pasado en el Congreso, no es suficiente para garantizar la sostenibilidad de las cuentas públicas, debido a los elevados gastos que tiene el Ejecutivo.

Por su parte, el integrante del Instituto Ibmec, una de las principales escuelas de negocios de Brasil, el economista Ricardo Macedo, expuso a Xinhua algunas de las medidas que el actual gobierno ha divulgado como polémicas.

Entre ellas están un endurecimiento de las reglas para el cobro del seguro de desempleo, la reformulación del régimen tributario simplificado para las pequeñas empresas y la revisión de los criterios que definen el sueldo de los profesores (hoy superior a la inflación).

"También destaca el envío al Congreso de un proyecto para que se aprueba un crédito extra de 258.000 millones de reales (unos US$70.000 millones) para poder sufragar los gastos de la Seguridad Social", dijo Macedo.

Está además evitar el no cumplir con la Ley del Presupuesto, que impide la emisión de deuda para pagar estos gastos corrientes como salarios.

"Si no se cumple, se podría incurrir en un crimen de responsabilidad fiscal, el mismo que acabó con la destitución de Dilma Rousseff" en 2016, agregó el economista.

"Aunque el panorama económico es delicado, no hace falta que cunda el pánico", expresó Macedo.  

Dijo que cualquiera de los candidatos que resulte presidente, Bolsonaro o Haddad, deberá buscar un camino más hacia el centro, con medidas de ajuste fiscal que ayuden a ganar la confianza del mercado, "lo que debe traer más tranquilidad y estabilidad".

A su vez, el consultor del fondo de inversiones Magnetis Bruno Duarte, sostuvo que "lo que hizo el gobierno actual es alertar de aquellos gastos que tienen fecha de caducidad".

"Son cuestiones que ya están encaminadas y que el nuevo gobierno tiene que decidir qué hará con ellas en el primer trimestre de 2019", comentó Duarte, también profesor agregado de la Universidad Presbiteriana Mackenzie.

El economista sostuvo que los gastos obligatorios del gobierno deben llegar al 98% del total en 2021.

"Se trata de una situación muy delicada que obligará al nuevo presidente a actuar inmediatamente para revertir la situación, que es insostenible", mencionó.

El gobierno brasileño proyectó para este año un déficit fiscal de 159.000 millones de reales (US$42.400 millones).

El mercado financiero ha divulgado por su parte el dato estimado de 137.259 millones de reales (US$36.600 millones).