Santiago. Las autoridades monetarias de Chile se resisten a usar las agresivas medidas cambiarias aplicadas por Brasil, mientras el avance del peso a máximos de tres años castiga a los pequeños exportadores aunque beneficia a grandes firmas que aprovechan el auge del consumo.

El índice IPSA de las 40 acciones líderes de la Bolsa de Comercio de Santiago está dominado por minoristas, bancos y firmas eléctricas que han escalado gracias a un mayor poder adquisitivo y la demanda doméstica.

Mientras, los principales exportadores están tomando ventaja de los precios récord de las materias primas.

En el sector frutícola de menor perfil, donde los precios internacionales no han contrarrestado los menores ingresos en dólares, algunos exportadores están suplicando por medidas del Gobierno y una mayor intervención del Banco Central, mientras los pesos pesados de la economía se mantienen en silencio.

El peso ha trepado un 17 por ciento desde mediados del 2010 y un 3% en las últimas seis semanas, borrando el efecto de un plan de intervención cambiaria de 12.000 millones de dólares para el 2011 lanzado en enero ante la debilidad mundial del dólar y la fortaleza del cobre, la principal exportación del país.

Sin embargo, aunque su par regional Brasil ha implementado una serie de medidas poco ortodoxas para proteger a la industria local ante el fortalecimiento de su moneda, las autoridades chilenas han descartado en reiteradas ocasiones los controles de capital, abriendo la puerta a una extendida alza.

"Las autoridades chilenas no han sucumbido a presiones políticas", dijo el analista Eduardo Suárez de RBC Capital Markets, citando una razón por la que estaba vendiendo reales brasileños en favor del peso. "En Brasil están recibiendo mucha más presión para actuar", agregó.

Muchas de las principales firmas chilenas ven el lado más positivo de importaciones a menor costo.

"El tipo de cambio claramente favorece a los consumidores", dijo Juan Benavides, presidente ejecutivo de la minorista Falabella, la mayor compañía chilena en cuanto a capitalización bursátil.

Benavides destacó que un peso fuerte también ayudaba con precios internacionales más altos para insumos como el algodón.

La aerolínea regional LAN ha visto dispararse el tráfico de pasajeros y carga debido al mayor poder adquisitivo en Chile y Brasil, contrarrestando costos locales más altos por la fortaleza de las monedas, según el presidente financiero de la empresa, Alejandro de la Fuente.

Mientras, la gigante minera estatal Codelco -la mayor productora mundial de cobre- asume la apreciación del peso como un efecto secundario del auge que ha beneficiado a los grandes exportadores de materias primas de Chile.

"No es un problema grave", dijo a Reuters el presidente de Codelco, Gerardo Jofré, en una conferencia empresarial esta semana. "Los costos en general que están indexados a moneda local suben en dolares, pero por supuesto se contrarrestan con los altos precios del cobre", añadió.

Los fuertes precios de la celulosa impulsaron los márgenes del grupo forestal Empresas Copec, la acción de más peso en el IPSA, cuya ganancia subió un 76 por ciento el año pasado respecto al 2009 mientras que su rival Empresas CMPC vio un salto del 144 por ciento.

Las materias primas representan cerca de dos tercios de las exportaciones chilenas según datos de la ONU, pero los bienes manufacturados apenas alcanzan un décimo, comparado con más de un tercio de las exportaciones brasileñas y un 75 por ciento de México.

En México, industrias que están compitiendo con una inundación de productos chinos más baratos, han iniciado protestas por el avance de la moneda local, pese a que sigue subvaluada por varios modelos de medición, según Suárez del RBC.

Autoridades monetarias brasileñas han citado la vulnerabilidad de los fabricantes locales mientras intentan depreciar el real desde un máximo histórico, mediante impuestos y requerimientos de reserva sobre los ingresos de capital.

Mientras, la Cámara de Comercio de Chile se ha mantenido en silencio ante la apreciación del peso, que tocó máximos de tres años la semana pasada.

Las compañías chilenas más afectadas por el avance del peso son más pequeñas y menos visibles en la capital Santiago, como es el caso de agricultores de frutas que han visto subir sus costos en términos de dólares mientras los precios internacionales para sus productos se mantienen estables.

El Gobierno ha respondido con programas para ayudar a pequeños exportadores con coberturas cambiarias y facilidades de aduanas, en tanto funcionarios gubernamentales y del Banco Central siguen expresando escepticismo respecto a los controles de capital.

El punto de quiebre para Chile puede estar más lejano que el de sus pares regionales. El peso cerró a 468,50 unidades comprador por dólar el jueves, pero en el 2008 el Banco Central esperó hasta que el tipo de cambio subió más allá de los 430 pesos por dólar antes de intervenir en el mercado.