Las medidas fiscales que promete implementar Francois Hollande, en especial la que fijará en el 75% la taza de imposición para quienes obtengan ingresos anuales superiores al millón de euros, podrían hacer huir a varias de las principales fortunas del país al extranjero, estiman diversos analistas económicos galos.

“Desde marzo recibo más de 20 clientes nuevos por semana, hay mucha inquietud y algo de pánico por la inestabilidad fiscal permanente que existe en este país", le dijo a Télam un reconocido consejero fiscal del estudio CMS que prefirió mantener el anonimato.

"Hay mucho ruido mediático y varios de mis clientes que no tenían pensado emigrar terminarán partiendo para evitar ceder una gran parte de sus fortunas al fisco”, agregó.

Durante su campaña, Hollande prometió instaurar nuevos impuestos para los franceses más ricos y llamó a realizar un “patriotismo fiscal” para salir de la crisis.

Pocos meses después, y ya como presidente, se apresta a cumplir con su controvertida promesa de campaña ya que en septiembre la reforma fiscal será debatida en el Parlamento, donde el socialismo cuenta con mayoría en ambas cámaras.

Entre los principales puntos de la reforma sobresale una modulación del impuesto a las sociedades, una imposición extra para los ingresos del capital, endurecimiento fiscal a las grandes sucesiones y donaciones, y fijar en el 75% la taza de imposición para quienes obtengan ingresos anuales superiores al millón de euros.

“Patriotismo no es huir de Francia hacia los paraísos fiscales y dejar a aquellos que se quedan con el peso del esfuerzo”, lanzó el premier Jean-Marc Ayrault el 3 de julio en la Asamblea Nacional (Diputados).

También se preguntó: “Frente a la crisis, ¿nuestras estrellas exiliadas aceptarán pasar por desertores?”.

Esta semana, el diario Libération publicó que los 25 franceses más ricos que integran el ranking de millonarios de la revista Forbes, ninguno vive en Francia, mientras que un artículo del sitio de información Slate.fr de esta semana advierte que entre 2.500 y 4.000 familias podrían emigrar a paraísos fiscales o a países vecinos con políticas fiscales más leves.

El premier Ayrault situó en “3.000” el número de franceses que deberán pagar el nuevo impuesto. No obstante, según el sindicato SNUI, entre 10.000 y 20.000 personas deberán entregar al Estado el 75% de sus ingresos que superen el millón de euros el año próximo.

En tanto, Sotheby’s International Realty France, una inmobiliaria de lujo que vende bienes superiores a cinco millones de euros, afirmó este lunes en una conferencia de prensa que “un número importante de familias francesas están dejando el país”.

La inmobiliaria de lujo no dio cifras, pero fundamentó su afirmación en el volumen de sus ventas (más de cien propiedades) por parte de grandes fortunas francesas, que a su vez adquirieron propiedades en Londres, Bruselas o Ginebra.

“Los ricos franceses no emigrarán sólo por este nuevo impuesto, también los lleva a partir la enorme incertidumbre que reina sobre el futuro económico de Europa”, confió a Télam -en París- el experto en política fiscal de CMS.

Bélgica, que ya cuenta con mas de 5.000 exiliados fiscales franceses, ya que su política fiscal no grava a los ricos; Suiza, donde residen numerosos artistas y deportistas galos; y los paraísos fiscales de Mónaco y Luxemburgo podrían recibir en los próximos meses a numerosos ricos franceses", según reconoció a Télam el responsable fiscal del estudio CMS.

Sin embargo, Londres, denominada la sexta ciudad francesa por albergar a 300.000 galos, es otra de los potenciales destinos para quienes escapen al fisco francés, especialmente luego de las recientes declaraciones de Boris Johnson, alcalde de Londres.

“Estamos en un mundo globalizado. Y si vuestro presidente no quiere empleos, oportunidades y el crecimiento que ustedes generan, nosotros sí”, manifestó Johnson ante un grupo de empresarios franceses.

Un reciente estudio del estudio de estrategias Boston Consulting Group y el banco de negocios Merrill Lynch, traza un perfil de los millonarios del mundo y en sus estadísticas coloca sexta a Francia en la lista de personas que superan el millón de euros, con 396.200 personas.

El estudio aclara que por su “riguroso sistema fiscal” Francia figura primero en el rubro `exiliados fiscales`.

“Cada año, más de un tercio de lo que debería recaudar el fisco sobre los ingresos de los franceses, alrededor de 30.000 mil millones de euros, no se recibe por la simple disimulación de los activos y los productos financieros colocados en paraísos fiscales", escribió Antoine Peillon, autor del libro "Esos 600 mil millones que le faltan a Francia", publicado en marzo.

La investigación de Peillon cifra en 600 mil millones de euros el dinero francés situado en paraísos fiscales.

Esta semana, en las sesiones extraordinarias de la Cámara Baja, los diputados franceses aprobaron la creación de una “contribución excepcional” a las fortunas francesas, quienes cuenten con un patrimonio neto imponible superior a 1.300.000 euros.

La medida le reportará al Estado 2.300 millones de euros y, según el conservador diario Le Figaro, forma parte “del motor del éxodo fiscal” que “llevará a Francia a perder competividad y recursos por esta caza a las familias más ricas”.

El nuevo impuesto impulsado por el socialismo ya generó fuertes críticas de numerosas estrellas de la cultura y el deporte, quienes no ocultaron su disconformidad y varios denunciaron la intención “confiscatoria” del nuevo gobierno.

Entre ellos, el argentino Javier Pastore, una de las estrellas del equipo de fútbol Paris Saint-Germain (PSG), cuyo salario es de 350.000 euros mensuales.

“Es una locura”, le dijo el futbolista argentino al diario deportivo L’Equipe, recibiendo fuertes críticas en momentos donde los altos salarios de los futbolistas desataron un debate por la adquisición por parte del PSG –manejado por capitales qataríes- del jugador sueco Zlatan Ibrahimovic, cuyo salario anual será de 14 millones de euros libres de impuestos.

A 10 días del parate legislativo por las vacaciones estivales, los parlamentarios socialistas trabajan contrarreloj para pulir los detalles de un proyecto de ley que promete ser duramente cuestionado. Pero sobre todo, para evitar que luego de la aprobación la ley sea vetada por el Consejo Constitucional.

En tanto, un anuncio menos espectacular pero simbólico tuvo lugar la semana pasada: el Estado francés suprimirá la cobertura de los gastos de educación para los hijos de los franceses residentes en el exterior.