El ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, dijo este martes que el siguiente paso que debe darse tras el ultimátum de este lunes del Eurogrupo a Grecia es el "responsable" y confió en lograr un acuerdo "muy bueno" para el europeo medio.

"El siguiente paso es el paso responsable", señaló Varufakis a su llegada a la reunión de ministros de Economía y Finanzas de los Veintiocho (Ecofin), que se celebra hoy en Bruselas.

"Vamos a continuar reflexionando para mejorar las oportunidades, y en realidad para conseguir un muy buen acuerdo para el europeo medio, no para el griego medio, no para el holandés medio, no para el alemán medio", continuó.

Según el ministro heleno, Europa sabe cómo "deliberar como para crear una solución muy buena, una solución honorable de un desacuerdo inicial".

Varufakis destacó que hoy participa en una reunión con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) sobre la que dijo estar "entusiasmado" porque "la inversión es el principal juego en Europa, es lo que va a vencer a las fuerzas deflacionistas que soplan en todo el continente".

Así como el Banco Central Europeo (BCE) es el pilar de la estabilidad monetaria, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) es un pilar excelente para el crecimiento y recuperación en Europa, añadió.

El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, por su parte, reiteró el mismo mensaje de este lunes al insistir en que Grecia debería pedir una prolongación del programa de asistencia financiera y en que la pelota está en el tejado griego.

"Espero que pidan una prolongación del programa, y una vez que lo hagan podremos permitirle flexibilidad dentro del programa donde podrán introducir sus prioridades políticas", recalcó.

"Por supuesto habrá que ver si el programa sigue por el buen camino, pero esa es la manera de proceder", agregó.

Dijsselbloem dijo que los socios europeos no pueden forzar a Grecia a hacerlo porque la decisión "depende de ellos".

El también ministro holandés de finanzas rechazó contestar preguntas hipotéticas sobre que puede ocurrir si Grecia no acepta solicitar la prolongación y se limitó a reiterar que "solo les digo lo que creo que sería sensato".

A su llegada al encuentro, el ministro británico de Finanzas, George Osborne, urgió a ambas partes a lograr un entendimiento y advirtió de la situación caótica que podría suponer un fracaso de las negociaciones.

"Estamos llegando a un punto de choque entre Grecia y la zona del euro y estoy aquí para urgir a las dos partes a lograr un acuerdo, porque las consecuencias de no alcanzarlo serían muy severas para la estabilidad económica y financiera", dijo Osborne.

"Tenemos un plan económico a largo plazo en Reino Unido, pretendemos protegernos contra estas consecuencias, pero lo que Reino Unido necesita realmente decir es: competencia y no caos", añadió.

Su homologo luxemburgués, Pierre Garnegna, advirtió de la posibilidad de que las negociaciones queden en un "punto muerto".

"Cada parte tiene que moverse un poco en la dirección del otro. Hay que echar un poco de vino para que encontremos un compromiso", bromeó, y apuntó que la flexibilidad del programa se puede aprovechar para acercar posiciones.

"Pero si los griegos refutan el programa y no quieren trabajar en este marco, será difícil. Por eso tienen que hacer una solicitud", dijo.

Por su parte, el ministro austríaco de Finanzas, Hans Jörg Schelling, se mostró confiado en que Atenas finalmente seguirá los consejos del Eurogrupo y pedirá una extensión, y señaló que el foro sólo se volverá a reunir si hay un escrito sobre el que "tomar decisiones" respecto a la solicitud, un acuerdo sobre las condiciones y un calendario, así como respecto a la supervisión.

"Esperamos que eso suceda rápido", indicó Schelling, quien señaló que los socios del euro necesitan conocer los datos concretos de la situación financiera del país para tomar decisiones, a la vez que indicó que "jurídicamente y técnicamente el programa tiene que finalizarse".