Atenas. El gobierno de Grecia evalúa un plan económico para imponer nuevas medidas de austeridad fiscal a cambio de un segundo rescate que sería financiado, en parte, por los contribuyentes europeos que no saben aún cuál será el costo total de la ayuda.

El gobierno debatirá informalmente el plan a mediano plazo, dijo este domingo el despacho del primer ministro George Papandreou.

El funcionario presentaría luego el plan -que también considera una nueva agencia de privatización para acelerar las ventas de activos estatales- al consejo político de su Partido Socialista (Pasok) este martes antes que el gabinete lo apruebe el miércoles y lo envíe al Parlamento.

El ministro del Interior, Yannis Ragousis, advirtió a los que aún tienen dudas dentro del partido gobernante que están corriendo el riesgo de empujar al país al abismo si se resisten a aprobar el plan, acordado el viernes con la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), a través del Parlamento.

Pocos detalles del nuevo rescate de tres años o del plan de mediano plazo del gobierno de Atenas han sido oficialmente anunciados.

Pero las consecuencias probablemente se sentirán más allá de las fronteras de Grecia, cuando los contribuyentes de otros países de la zona euro empiecen a descubrir cuánto más puede costar rescatar a la economía griega.

La revista alemana de noticias Der Spiegel informó este domingo que el nuevo paquete podría terminar costando más de 100.000 millones de euros, si Atenas aún necesita ayuda extranjera en 2013 y 2014.