Atenas. Grecia declaró que el canje de su deuda para acreedores privados fue un gran éxito por la alta aceptación de un acuerdo que evita el riesgo inmediato de una moratoria desordenada.

El Ministerio de Finanzas informó que el 85,8% de los 177.000 millones de euros de bonos regulados por el derecho griego acudieron al canje y añadió que el porcentaje alcanzaría el 95,7% por el uso de la cláusula de acción colectiva que obliga a los acreedores que no participan de forma voluntaria a asumir la medida.

El resultado debe despejar el camino a la Unión Europea y al Fondo Monetario Internacional para que hagan efectivo un rescate de 130.000 millones de euros, acordado el mes pasado con Atenas.

El portavoz de gobierno, Pantelis Kapsis, dijo que el resultado fue un voto de confianza sobre la capacidad de Grecia de llevar a cabo reformas estructurales profundas. "Creo que es un momento histórico", expresó a la cadena de televisión privada Antenna.

La mayor reestructuración de deuda soberana de la historia resultará en la asunción de unas pérdidas de casi el 74 por ciento del valor de la inversión, una operación que reducirá la deuda griega en más de 100.000 millones de euros.

El plazo de aceptación de la oferta para bonos regidos por el derecho internacional y para los bonos emitidos por empresas públicas y garantizados por el Estado se extendió al 23 de marzo.

Atenas confirmó que forzaría el acuerdo mediante la activación de la cláusula de acción colectiva. Esa medida podría disparar el pago de las coberturas por riesgos crediticios (CDS, por su sigla en inglés), un hecho que tendría consecuencia desconocidas en el mercado.

El Instituto Internacional de Finanzas (IIF), que negoció en nombre de los acreedores privados, dijo que "los resultados del canje y la reducción sin precedente del nominal asociada a la operación catalizarán el apoyo del sector oficial al programa de reformas griego de tres años".

A pesar del éxito, la operación no resolverá los problemas más profundos de Grecia y en el mejor de los casos podría brindar tiempo a un país que enfrenta su mayor crisis económica desde la segunda Guerra Mundial y al peso de una deuda equivalente al 160% de su Producto Interno Bruto (PIB).

Pese a ésto, los mercados financieros subieron fuertemente y las acciones globales registraron su mejor día en más de dos meses al ceder la amenaza de una moratoria desordenada.

Atenas debe disponer de suficientes fondos para el 20 de marzo, cuando vencen 14.500 millones de euros en bonos, una suma que no podrá satisfacer sin ayuda externa.

Los analistas se mostraban optimistas, aunque con cautela, pero reconocían que el canje no podría punto y final a los problemas de Grecia.

"Incluso cuando se ha evitado una moratoria desordenada, las próximas elecciones en Grecia el mes que viene serán el siguiente factor de riesgo", expresó Yuji Saito, director de la división de estrategia cambiaria de Credit Agricola en Tokio.

Tim Ghriskey, responsable de inversión de Solaris Group en Nueva York dijo, "esto no significa que la situación de la deuda en Grecia se ha resuelto y esta no es la última vez que se escuchará esto. Sin embargo, fue un alivio que (el canje) no fue en la dirección contraria y podría haber sido mucho peor".

Los problemas que enfrenta Grecia después de cinco años de recesión quedaron resaltados por unas cifras de empleo que mostraron que el desempleo alcanzó un máximo histórico del 21 por ciento en diciembre, con un 51% de los jóvenes sin trabajo.