Atenas. Grecia incumplirá su meta de déficit fiscal fijada hace solo unos meses para recibir un enorme paquete de ayuda, según las cifras del proyecto de presupuesto del gobierno conocidas este domingo, demostrando que las drásticas medidas tomadas para evitar la moratoria podrían ser insuficientes.

Los complejos pronósticos se conocen cuando los inspectores de la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, conocida como la "troika", se encuentran en Atenas revisando los libros del país para decidir si aprueban el siguiente tramo de ayuda del paquete. Sin ese aporte, Grecia se quedará sin dinero para funcionar el próximo mes.

El proyecto de presupuesto aprobado este domingo por el gabinete prevé un déficit del 8,5% del Producto Interno Bruto (PIB) para el 2011, bastante más que la meta del 7,6%.

Asimismo, se estima que el déficit del 2012, de un 6,8% del PIB, tampoco logre el objetivo del 6,5%, porque la economía se contraerá aún más.

"Se esperan tres meses críticos para finalizar el 2011, y la estimación final de déficit del 8,5% del PIB puede ser alcanzada si la maquinaria estatal y los ciudadanos responden en consecuencia", dijo el ministerio de Finanzas en un comunicado.

Autoridades europeas apuestan por evitar una quiebra de Grecia, que golpearía los balances de los bancos europeos y amenazaría la subsistencia de la zona euro y podría llevar al mundo a una nueva crisis financiera global.

Funcionarios de la UE dicen que la evaluación de la troika de las perspectivas de Grecia podría determinar si se necesita exigir más ayuda de los acreedores privados para aliviar su carga de deuda, una medida que podría efectivamente terminar en una cesación de pagos.

En los documentos divulgados el domingo, se prevé que el PIB se contraerá un 5,5% este año. Fuentes gubernamentales dijeron que se espera que el próximo año se contraiga del 2% al 2,5%.

Estas cifras están en línea con los recientes pronósticos del FMI, pero son mucho peores que las previsiones usadas para calcular un rescate de 109.000 millones de euros (US$146.000 millones) en julio, que anticipaban que Grecia crecería un 0,6% el próximo año.

El incumplimiento de la meta de déficit del 2011 significa que Grecia necesitaría casi 2.000 millones de euros extras para financiar sus gastos de este año. También implica que las nuevas alzas tributarias y recortes salariales anunciados en los últimos dos meses para cumplir con el objetivo no han sido suficientes para mejorar las finanzas griegas.

"El círculo vicioso continúa para el Gobierno", dijo Yannis Varoufakis, profesor de economía en la Universidad de Atenas. "Tenemos ingresos decepcionantes, metas incumplidas y esto traerá nuevas medidas y nueva austeridad", agregó.

Para persuadir a la troika de liberar los préstamos, el Gobierno prometió aplicar nuevos impuestos, recortar los salarios estatales en un 20 por ciento promedio y reducir el número de empleados del sector público en un quinto para el 2015.

El gabinete aprobó una parte particularmente polémica del presupuesto el domingo, al incorporar una medida para reducir el número de trabajadores estatales, un campo minado legal y político en un país donde los puestos estatales son protegidos explícitamente por la Constitución.

La medida adoptada por el gabinete el domingo crea una "reserva laboral" que permite que 30.000 empleados públicos reciban un 60 por ciento de su sueldo y sean despedidos después de un año.

Pero el Gobierno suavizó el golpe -y ahorró menos dinero de lo que pensaba la misión de la troika- porque cerca de dos tercios de los trabajadores estarían cerca de la edad de jubilar y se retirarían pronto de todos modos. El resto sería de empresas estatales que se fusionarían o cerrarían.

Los ministros de Finanzas de la zona euro discutirán la situación de Grecia en una reunión en Bruselas el lunes, pero aguardarán el informe de la troika antes de tomar cualquier nueva decisión.

Se espera ampliamente que los inspectores den la luz verde a la entrega de ayuda, a fin de evitar arrastrar más a la zona euro dentro de la crisis.

Pero toda la atención se centrará en las previsiones para el periodo 2012-2014.

Si los inspectores concluyen que la recesión griega continuará siendo peor de lo previsto, los funcionarios de la UE han sugerido que los bancos que aceptaron la reducción del 21 por ciento del valor de la deuda griega en julio podrían verse obligados a hacer una pérdida mayor.


Austeridad impopular

Las medidas de austeridad son altamente impopulares y sindicatos del sector público esperan que las huelgas y manifestaciones puedan cambiar la determinación del Gobierno socialista de poner en marcha la reforma.

Empleados públicos han interrumpido las conversaciones con la troika en los últimos días, bloqueando los ministerios.

El Gobierno posee una mayoría de apenas cuatro puestos en el Parlamento y podría verse obligado a realizar elecciones si el proyecto es rechazado por algunos legisladores.

Pero los legisladores han respaldado al partido gobernante en las últimas semanas y analistas esperan que sigan esa postura, al menos hasta aprobar el nuevo paquete de austeridad.

"Tenemos un objetivo único y estable: cumplir nuestros compromisos para que garanticemos nuestra credibilidad", dijo el primer ministro griego, George Papandreou, a su gabinete, según una declaración de su despacho.