Atenas. Los legisladores griegos parecían estar listos el domingo para aprobar un impopular acuerdo de rescate, a fin de evitar lo que el primer ministro Lucas Papademos describió como un "caos económico", mientras Alemania exigió a Atenas cambiar por completo sus políticas si desea permanecer en la zona euro.

El proyecto de austeridad establece 3.300 millones de euros (4.350 millones de euros) en recortes de sueldos, pensiones y despidos como el precio por un paquete de rescate por 130.000 millones de euros de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional, el segundo para Grecia desde el 2010.

Grecia necesita los fondos antes del 20 de marzo para cumplir con pagos por 14.500 millones de euros en vencimiento de bonos. El proyecto ha provocado ira en las calles y turbulencias dentro del Gobierno de coalición.

Papademos advirtió que si no se apoyaba el proyecto podría producirse una moratoria caótica.

"Crearía condiciones de caos económico descontrolado y de explosión social", afirmó.

"El país sería atraído a un vértice de recesión, inestabilidad, desempleo y prolongada miseria, lo que tarde o temprano haría que el país saliera del euro", sostuvo.

Pero Alemania aumentó la presión, diciendo que Europa necesitaba actos, no palabras.

"Las promesas de Grecia ya no son suficientes para nosotros", dijo el ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schaeuble, en una entrevista publicada en la edición de domingo del diario Welt am Sonntag.

Schaeuble dijo que los sondeos de opinión revelaban que la mayoría de los alemanes está dispuesta a ayudar, "pero es importante decir que no puede ser un barril sin fondo".

"Grecia necesita hacer la tarea para ser competitiva, ya sea si eso ocurre en conjunto con un nuevo paquete de rescate o con otra ruta que de hecho no queremos tomar (...)", aseveró.

Cuando fue consultado si eso quería decir que Grecia dejaría la zona euro, el ministro respondió: "Eso depende de los griegos. Pero incluso en ese caso, que casi nadie asume que sucederá, ellos seguirán siendo parte de Europa", declaró.

Advertencias, debate tumultoso. Se espera que el Parlamento, de 300 miembros, inicie el debate sobre el proyecto a las 1200 GMT, antes de una votación que probablemente se desarrollará durante la tarde.

Las medidas de austeridad incluyen 300 millones de euros en recortes en pensiones y una reducción de un 22 por ciento en el sueldo mínimo desde alrededor de 750 euros al mes.

El proyecto busca reducir la abultada fuerza laboral del sector público en alrededor de 150.000 personas para el 2015.

Además, presenta un canje de bonos para aliviar la carga de deuda de Grecia con la reducción del valor real de las tenencias de los acreedores privados en un 70 por ciento.

El sábado, en una jornada de graves advertencias y de un debate tumultuoso, líderes de la coalición de Gobierno ordenaron a sus legisladores respaldar el proyecto o de lo contrario serían expulsados de las listas de los partidos para una elección que podría producirse en abril.

El ministro de Finanzas Evangelos Venizelos dijo que el acuerdo tenía que estar aprobado el domingo o el país incumpliría con un plazo final el 17 de febrero para ofrecer la "quita" a los tenedores de bonos privados.

La UE y el FMI aseguran que no liberarán la ayuda sin compromisos claros de parte de los líderes de los partidos principales de que se implementarán las reformas, sin importar quién gane en la próxima elección.