Reuters. Grecia y sus prestamistas internacionales avanzaron en la definición de un polémico paquete de austeridad, dijeron funcionarios este viernes, pero no lograron cerrar un acuerdo en su última ronda de negociación.

Las conversaciones, condicionadas por la tensión y el desacuerdo sobre una reforma al sector público, se reanudarán en una semana, cuando los inspectores de la llamada troika de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional regresen a Atenas.

Grecia está prácticamente en bancarrota y necesita la bendición de la troika sobre una serie de recortes de gastos por casi 12.000 millones de euros (unos US$15.600 millones) a fin de activar su próximo tramo de ayuda para evitar un incumplimiento de pagos y una potencial salida de la zona euro.

"Hubo progreso (...) las conversaciones continúan", dijo un responsable del ministerio de Finanzas griego a los reporteros al término de las charlas entre la troika y el ministerio. "Hemos acordado una serie de medidas pero se necesitan más".

La UE y el FMI también confirmaron una "breve pausa" en las conversaciones.

"La misión ha tenido discusiones productivas con las autoridades desde inicios de septiembre y ha hecho buenos avances durante este período", dijeron en un comunicad la UE y el FMI.

"La misión espera continuar esas discusiones pronto en Atenas", agregó.

El gobierno del primer ministro Antonis Samaras ha reconocido que las conversaciones con la troika han sido "difíciles", ya que los inspectores presionaban a Atenas para que hiciera profundos recortes y aceptara poner fin al tabú de despedir empleados públicos.