Atenas. Grecia recibió el tramo restante de US$ 1.266.010.000 de su último programa de rescate, lo cual dará cierto alivio a las agotadas arcas fiscales del país, dijo el  pasado un importante funcionario del gobierno.

El pago proviene del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), el mecanismo temporal de rescate de la eurozona, y fue acordado por los ministros de Finanzas del bloque en mayo.

"Recibimos esa cantidad en rescate, y de esto ya hemos pagado US$ 569.705.000 al FEEF", dijo el funcionario, que pidió no ser identificado.

El anuncio del pago se conoce justo en la semana en la que la llamada troika de acreedores de Grecia visitará Atenas para medir la marcha de las reformas exigidas a cambio del rescate.

El consejero del Banco Central Europeo Joerg Asmussen redujo las esperanzas de Grecia de obtener concesiones de sus acreedores, al decir que el país no debe perder tiempo tratando de renegociar los términos del rescate y que en cambio debe concentrarse en implementar reformas.

Estas declaraciones reflejan el duro mensaje que la troika de acreedores -conformada por la UE, el BCE y el FMI- daría a Atenas durante su visita a lo largo de esta semana. El nuevo Gobierno liderado por los conservadores ha prometido al electorado griego renegociar los impopulares términos del rescate.

"La primera prioridad para el nuevo Gobierno griego debe ser volver a encarrilar el programa", afirmó Asmussen, miembro del directorio ejecutivo del BCE, durante un discurso, donde también señaló que la implementación de reformas prácticamente se había estancado durante los últimos tres meses.

"El nuevo Gobierno no debería perder tiempo precioso tratando de evitar o flexibilizar el programa", sostuvo.

Días después de asumir, el primer ministro Antonis Samaras delineó algunos de los cambios que le gustaría ver en el programa de rescate, en un intento por suavizar el impacto sobre una economía que transita su quinto año de recesión.

Sin embargo, Asmussen, un ex asesor de la canciller alemana Angela Merkel, instó a no intentar demorar los ajustes y a no buscar relajar la meta de reducir la deuda griega a un 120% del PIB para el 2020.

"Demorar el ajuste es riesgoso (...) y además no es gratis: requiere financiamiento adicional de los países acreedores, porque el país todavía tiene un déficit primario", explicó Asmussen.