Atenas. El primer ministro griego, Alexis Tsipras, retomará las conversaciones con los acreedores de la zona euro en Bruselas la próxima semana, tras decir al Parlamento que rechazaba las "absurdas" condiciones de un acuerdo para lograr fondos a cambio de reformas que evite la suspensión de pagos.

El punto muerto en la crisis de la deuda griega, que está afectando a los mercados financieros y podría dañar la recuperación económica mundial, penderá sobre la cumbre que reúne a los líderes del G7 en Alemania a partir del domingo.

Un portavoz alemán dijo que Tsipras no fue invitado a la cita del grupo de siete países más industrializados del globo.

Grecia aplazó para fines de junio un pago que debía hacer al Fondo Monetario Internacional el viernes, subrayando su precaria situación de liquidez y asustando a los mercados, aunque le concedió unos pocos días más para negociar un acuerdo vinculado a cierto alivio futuro para su deuda.

En un discurso desafiante ante el Parlamento heleno el viernes, el primer ministro izquierdista equilibró su indignación sobre lo que denominó un "un truco de negociación muy malo", con la confianza de que un acuerdo está "más cerca que nunca" para mantener a su país en el bloque monetario.

Un diplomático de la UE dijo que Tsipras viajará a Bruselas el martes, antes de la cumbre de dos días entre la UE y América Latina, y que sería una oportunidad para mantener reuniones políticas en busca de una solución, mientras expertos de Grecia y de sus acreedores de la UE y el FMI trabajan los detalles en negociaciones técnicas paralelas.

Al centrar su ira sobre dos de las principales demandas de los acreedores -la eliminación de un suplemento de ingresos para los pensionistas más pobres y el alza del IVA a la electricidad- Tsipras dejó abiertas posibles alternativas a esas medidas para rubricar un acuerdo.

Diplomáticos de la UE dijeron que la fecha límite para un acuerdo es mediados de junio, para asegurar aprobación ministerial y respaldo parlamentario a un desembolso antes de que el rescate del país por 240.000 millones de euros venza a finales de este mes.

Los acreedores añadieron un incentivo, al elevar la expectativa de liberar una aportación adicional de 10.900 millones de euros en fondos congelados originalmente destinados a la recapitalización de los bancos para rebajar la fuerte carga de vencimientos que tiene Atenas en julio y agosto.

La canciller alemana, Angela Merkel, trató de forzar un acuerdo antes de presidir una reunión anual de los líderes del G7 en Schloss Elmau, Baviera, a partir del domingo.

La mandataria quiere evitar que se convierta en otra cumbre sobre la crisis en la zona euro, que mostraría las dificultades de Europa en la resolución de los problemas de su moneda única.