Atenas. Miles de trabajadores griegos marcharon este martes al Parlamento en protesta por las medidas de austeridad, ondeando carteles que decían "Fuera la UE y el FMI", mientras los prestamistas de Atenas llegaron al país para dialogar en una carrera contra el reloj a fin de evitar una caótica bancarrota.

Los acreedores del sector privado de Grecia advirtieron este lunes que el gobierno debe terminar urgentemente con el estancamiento en las negociaciones sobre un plan para reducir la deuda del país, con el objetivo de impedir una cesación de pagos desordenada por un vencimiento de bonos a fines de marzo.

Funcionarios de la Unión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo comenzaron a examinar los libros de Atenas el martes como parte de los esfuerzos por reunir el paquete de rescate de 130.000 millones de euros que Grecia necesita, junto con un acuerdo de canje de deuda, para mantenerse a flote.

Pero los trabajadores griegos, que han tenido que soportar aumentos de impuestos y recortes de gastos como parte del primer rescate acordado en el 2010, temen nuevas medidas de austeridad con el segundo salvataje y dicen que no pueden aceptar más ajustes.

"Queremos que se vayan. Ellos están llevando al país al colapso con estas medidas. Están vendiendo a Grecia", dijo Yannis Tsalimoglou, un trabajador de 51 años cuyo salario fue reducido en un 30 por ciento con la crisis.

Grecia ingresó en su quinto año consecutivo de recesión, con el desempleo alcanzando un máximo récord de 17,7% en el tercer trimestre del 2011.

"Debemos resistir", dijo Evgenia Panagiou, una empleada del sector privado que no ha recibido su salario desde octubre. ¿"Por qué nos están haciendo esto? No es nuestra culpa. Ellos (los políticos) devoraron el dinero y ahora están recibiendo los mismos salarios gigantescos", declaró.

La huelga del martes paralizó el metro de Atenas y ningún transbordador salió de los principales puertos. Periodistas tuvieron que caminar hasta sus lugares de trabajo y los buses sólo estaban operando por algunas horas.

Las huelgas y protestas del año pasado no lograron convencer al gobierno para que aliviara el plan de austeridad, solicitado por sus prestamistas a cambio de ayuda internacional, y el primer ministro Lucas Papademos ha prometido hacer lo que sea necesario para evitar un default desordenado.

La visita de inspectores del FMI y la UE está fuertemente ligada a los esfuerzos de Grecia por conseguir un acuerdo con los bancos para reducir en 100.000 millones su deuda de 350.000 millones de euros.

Sin el llamado acuerdo "PSI", que llevaría a los acreedores renunciar a una parte importante de los retornos prometidos, la UE y el FMI considerarán que la deuda de Atenas no va por un curso sostenible y no liberarán más asistencia financiera.

Sin embargo, las negociaciones se estancaron el viernes por la tasa de interés sobre los nuevos bonos que Grecia ofrecerá y debido a un plan para aplicar una quita mayor a los inversores.

Las conversaciones fueron suspendidas hasta el miércoles y Atenas envió funcionarios a Washington para realizar consultas con el Fondo Monetario Internacional y prestamistas privados.