El temor a una posible recesión y la falta de recursos del país, llevó este jueves al Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), a revelar su más reciente estudio, en el que su conclusión más importante es la de sugerir la aprobación de una reforma fiscal.

El informe Estudio de las reformas tributarias recientes en América Central, refiere que del Istmo, solamente Guatemala y Costa Rica no han logrado aprobar reformas ante la crisis.

Para Hugo Noé Pino, director del Icefi, el panorama para el país se agrava por la posibilidad de que en el Congreso no se apruebe el decreto del Presupuesto para el 2012, y además resaltó el temor que genera una posible recesión económica que de una u otra manera impactaría a la nación.

El experto citó que en Guatemala el sistema tributario depende en gran parte de impuestos al consumo como el Impuesto al Valor Agregado (IVA) doméstico, el de importaciones y los aranceles de importación.

Ricardo Barrientos, analista del Icefi, resaltó que el resto de países con sus reformas logró aumentar en un punto porcentual su carga tributaria.

El documento refiere que el país logró una sola reforma en el 2008, con la cual se creó el Impuesto de Solidaridad (ISO) para sustituir otro tributo similar.

El consultor David Carías manifestó que Guatemala es el país que menor carga tributaria tiene de la región, la cual en el 2010 fue 10,5%, y en el 2011 se proyecta un cierre a 11%.

Barrientos indicó que es urgente la aprobación de la reforma para aumentar la base tributaria y combatir la evasión aduanera, pero evitar más aumentos en la deuda pública.

Tanto Barrientos como Pino criticaron la lentitud del Congreso, que es impulsada por las estrategias de bloqueo de los partidos políticos, para discutir y aprobar una reforma fiscal, comenzando por la ley antievasión II, además del paquete de normas para combatir el contrabando y otras ilegalidades como la ley para liberar el secreto bancario y la ley para el control de fideicomisos.

Barrientos agregó que de no aprobarse el presupuesto del 2012 se tendrían riesgos de ingobernabilidad en los primeros cuatro meses, porque aparte de la recaudación tributaria tendría que buscarse la aprobación de bonos y préstamos para ese año. Los riesgos serían la falta de pagos de salarios e insumos —para educación, salud e infraestructura—, que tendría que afrontar el próximo gobierno.