El precio de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) urbana es más costosa en 6,77% que la CBA a escala nacional y 20,16% de la canasta rural, según revela un informe presentado por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

La investigación, que tomó como base la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos Familiares (Enigfam) de diciembre del 2010, determinó que el costo mensual de la CBA en el área urbana —centros urbanos— es de Q2.442.69 mensuales (US$307,7), lo que significa Q154,90 más que el costo a escala nacional y Q409.61 más en la región rural —cabeceras departamentales y municipios—.

La CBA nacional es de Q2.287,89 (US$288,2) y la rural, Q2.330,08 (US$293,6) detalla el informe.

“Estos resultados indican que las condiciones de vida de la ciudad y el campo son diferentes”, señala el documento.

Fernando Rodríguez Valladares, quien estuvo a cargo del cambio de la base del INE, manifestó que el valor de la compra de alimentos está vinculado con el consumo por valores nutricionales y proteínicos.

Roberto Herrarte, presidente de la Gremial de Fabricantes de Alimentos —adscrita a la Cámara de Industria—, señaló que es lógico que el costo de la canasta básica sea más alto en áreas urbanas que en lo rural, por el poder adquisitivo de las personas y la dieta de estas.

“Hay cultura de comer productos más dietéticos en área urbanas que en lo rural, que están más acostumbrados a la compra de maíz, frijol, café y chile”, subrayó.

Diferencias. El informe indica que de 26 productos, que era la anterior canasta —base 2000—, subió a 41 para la CBA nacional, 46 productos para urbana y 35 para la rural, con la nueva canasta básica Alimentaria 2011.

En el caso de la CBA nacional, esta pasó de dos mil 210 calorías a dos mil 225 calorías para los miembros que integran una familia; la urbana, dos mil 245 calorías, y la rural, dos mil 315 calorías.

Los alimentos comunes para la CBA nacional y urbana son 21 y 18 para la rural.

Según el informe, hay una disminución del 50% del aporte energético del azúcar y los cereales en menor medida, y aumenta el aporte de energía que proviene de carnes, grasas, huevos y otros grupos.

“Las diferencias están en que las personas del campo necesitan mayores calorías, por las actividades que desempeñan, que en la ciudad”, refirió.

Rodríguez citó como ejemplo que en el área rural se consume más maíz y tortilla que en las áreas urbanas, donde se consumen otros tipos de productos con mayor aporte calórico.

Otras diferencias, agregó, son los precios y la composición de los hogares.