Los países desarrollados del mundo intensifican los intentos de debilitar sus monedas en busca del éxito que tuvo Suiza en lo relativo a bloquear la apreciación del franco para proteger su economía.

El primer ministro electo de Japón, Shinzo Abe, elevó la apuesta en el cuarto trimestre de 2012 en tanto su propuesta de que el banco central tomara enérgicas medidas para impulsar el crecimiento y la inflación desencadenó una caída de 10% del yen contra el dólar. Un índice que recopiló Royal Bank of Canada muestra que el nivel de “intervención verbal” en el Grupo de los 10 se ha cuadruplicado desde junio de 2010.

La retórica agrega una nueva dimensión a las llamadas guerras cambiarias que comenzaron cuando países de mercados emergentes criticaron la política monetaria occidental. El gobernador del Banco de Inglaterra, Mervyn King, y su colega canadiense Mark Carney hablaron del temor a que los funcionarios puedan recurrir a administrar las paridades cambiarias. El ministro de Hacienda de Japón, Taro Aso, dijo que los países “no tienen derecho a sermonear” a Japón por su política cambiaria.

“Si se observa la medida en que los bancos centrales mencionan las paridades cambiarias, es evidente que es algo que está pasando a integrar la agenda, por lo menos en un plano verbal”, dijo Adam Cole, jefe global de estrategia cambiaria de RBC en Londres, en entrevista telefónica del 2 de enero. “Hay fuertes indicios de que las paridades cambiarias desempeñan ahora un papel más importante en las decisiones de los bancos centrales”. RBC es el banco más grande de Canadá por activos.

Éxito del franco

Los países desarrollados temen que las monedas fuertes encarezcan sus productos y afecten a los exportadores en momentos en que el crecimiento global vuelve a desacelerarse. El Fondo Monetario Internacional redujo su pronóstico de 2013 sobre la economía mundial al menor nivel desde 2009, mientras que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ha advertido sobre el riesgo de una “gran” recesión.

“Hay muchas monedas que aún se encuentran en niveles muy altos”, dijo Neil Mellor, un estratega cambiario de Bank of New York Mellon Corp. en Londres. “Las autoridades analizarán una serie de diferentes paridades cruzadas y eso podría llevarlas a continuar con una campaña verbal. Son muy pocos los bancos centrales que en la actualidad llevan adelante una campaña activa”.

“En este momento nos encontramos en un juego de estrategia económica en que algunos países toman medidas para debilitar sus monedas y luego otros ven que su moneda se aprecia y tienen que decidir cómo reaccionar”, dijo la semana pasada en entrevista telefónica David Blanchflower, exalto funcionario del Banco de Inglaterra y en la actualidad profesor del Dartmouth College. “Todo pasa por proteger la propia economía”.

Dado que ya redujeron las tasas de interés casi a cero y realizaron compras de activos, a las autoridades del mundo desarrollado les quedan pocas opciones para impulsar sus economías. La flexibilización de las tasas de interés ya generó protestas de funcionarios de países emergentes y exportadores, mientras que el ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, denunció una y otra vez una “guerra cambiaria”.