Sao Paulo. El gobierno de Brasil posee "el poder de fuego suficiente" para evitar una escasez de crédito, mientras la preocupación por la crisis de deuda de Europa pesa sobre la confianza en la mayor economía de Latinoamérica, dijo el ministro de Hacienda, Guido Mantega, a un periódico local este jueves.

Mantega negó en una entrevista con O Estado de S. Paulo que el crédito a exportadores, individuos y compañías se acabe, pese a que datos recientes arrojaron que los desembolsos para financiamiento comercial cayeron cerca de un 22% entre inicios de diciembre y noviembre.

El Banco do Brasil y Banco Bradesco, dos de los cuatro mayores bancos en Brasil y los mayores proveedores de crédito comercial, siguen creciendo en ese tipo de crédito, aseguró Mantega a Estado.

"No es que haya una escasez de crédito. Sólo se ha vuelto un poco más caro", indicó Mantega, según citas publicadas por Estado.

El ambiente más restrictivo para el crédito sólo se ha sentido "en ciertos nichos", dijo Mantega al diario. Citó como ejemplo a bancos pequeños, que deben lidiar con un fuerte descenso en el acceso a financiamiento en el extranjero.

El ambiente más restrictivo para el crédito sólo se ha sentido "en ciertos nichos", dijo Mantega.

Los llamados al despacho de prensa de Mantega en Brasilia para confirmar el contenido de la entrevista en ese periódico no fueron contestados de inmediato.

Las declaraciones del ministro resaltan los esfuerzos del Gobierno por revivir la confianza empresarial en Brasil, que cayó dramáticamente en el tercer trimestre tras el empeoramiento de una crisis de deuda en la Unión Europea que ha pesado sobre el crédito y el comercio.

Brasil reportó un crecimiento cero en el tercer trimestre ante un derrumbe de la mayoría de los componentes de la demanda, principalmente la inversión.

Mantega explicó que el Banco Central de Brasil está preparado para compensar cualquier reducción en la oferta de crédito en la economía, y podría rebajar las tasas de interés para impulsar el crecimiento si es necesario.

También espera que la serie de recortes de tasas hechos por el banco este año ayuden a revivir el crecimiento en los próximos meses.

Según Estado, Mantega no ve la necesidad de elevar un recargo del 6 por ciento al llamado impuesto IOF sobre las transacciones financieras para préstamos corporativos externos con vencimientos mayores a dos años.