Con un capital inicial de US$50.000 millones, cifra que podría extenderse a US$100.000 millones, el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) ya hace sonar su potente gong por todo el orbe, suscitando el interés de países tan lejanos como Egipto o Dinamarca.

Es que todos ven en el desarrollo de los países emergentes de Asia una gran oportunidad de inversión, sobre todo en el sector de infraestructura pública, razón por la cual el BAII podría convertirse en una herramienta útil para complementar el orden financiero mundial.

Aunque China es el mayor accionista (la participación de miembros no asiáticos se limita al 25% de las acciones), muchos otros países asiáticos se están incorporando. Aunque también no asiáticos, como es el caso de Dinamarca, Australia, Holanda, Brasil, Georgia o Egipto.

En el caso de Egipto, esta nación podría jugar un rol de miembro fundador, condición que podría concretarse el próximo 14 de abril si los demás miembros aprueban la solicitud. La cifra total de solicitudes en espera de aprobación ahora es de 13, aunque en la actualidad existen 30 potenciales miembros fundadores, luego de que Suiza y Reino Unido fueran aceptados formalmente el pasado 28 de marzo.

Los miembros fundadores tienen el derecho a formular las reglas de gobernanza y operación del banco. Los países que se unan después del plazo simplemente tendrán derecho a voto y menos peso en el proceso de formulación de reglas.

Otros que cruzan los dedos para convertirse en miembros fundadores son la República de Corea, Dinamarca, Australia, Alemania, Francia e Italia.

Por ahora, el BAII tenía originalmente 21 fundadores que incluyen a China, la India y Singapur, los que ya firmaron un Memorándum de Entendimiento en octubre pasado, en Beijing.

Boicot. El banco es una gran oportunidad para las compañías europeas, lo que ayuda a explicar la razón por la que los gobiernos de Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Suiza y Luxemburgo soportaron la presión inicial de Estados Unidos para boicotear la iniciativa y en su lugar expresaron su disposición de ser miembros del banco.

No obstante, como el BAII es una realidad, los expertos ya miran hacia delante y vislumbran que su funcionamiento servirá para reducir la influencia de Washington en Asia. Tal como destaca el director del Observatorio de la Política China de Madrid, Xulio Ríos: el firme control de Estados Unidos en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Asiático de Desarrollo no será suficientes para frenar a China.

Asimismo, la conformación del BAII anuncia una importante herramienta geoestratégica, vinculada a otros proyectos como el desarrollo de las iniciativas del Cinturón Económico de la Ruta de la Seda y de la Ruta de la Seda Marítima del Siglo XXI.

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Apoyo europeo. El apoyo europeo ha tenido especial ahínco. Prueba de ellos es el interés del ministro de Finanzas luxemburgués, Pierre Gramegna, quien afirmó que "a través de su incorporación a la iniciativa del BAII, Luxemburgo, como importante centro financiero internacional para un creciente número de bancos asiáticos y como facilitador de las inversiones Europa-Asia, está dispuesto a desarrollar aún más su papel como constructor de puentes y vía de conexión entre los dos continentes".

De acuerdo con el ministro, Luxemburgo trabajará arduamente con otros miembros fundadores para garantizar que el BAII cumpla los más altos y rigurosos estándares en términos de buena gobernanza, políticas de préstamo transparentes, salvaguardia social y medioambiental y directrices de adquisición de vanguardia.

"Francia, Italia y Alemania, en estrecha coordinación con socios internacionales y europeos, desean trabajar con los miembros fundadores del BAII para establecer una institución que siga los mejores estándares y prácticas en términos de políticas de gobernanza, salvaguardias, deuda y adquisiciones", señaló a su vez el Ministerio de Economía y Finanzas italiano.
Asimismo, Romain Nadal, portavoz del gobierno francés, indicó a Xinhua que el BAII no solo participará en el desarrollo económico y social de la región, sino que también contribuirá al crecimiento económico global.

"La insuficiente inversión en infraestructura es un desafío global. En Asia, al igual que en Europa, existe una gran necesidad de inversión. El incremento de las inversiones en infraestructura en Asia es altamente bienvenido y también una oportunidad de negocio para las compañías europeas", explicó Mina Andreeva, portavoz de la Comisión Europea.

Fredrik Erixon, director del Centro Europeo de Economía Política Internacional, manifestó que China ha expresado su capacidad y determinación de crear el BAII y motivado a los gobiernos europeos.
Además, el BAII, caracterizado por la cooperación común y los resultados de beneficio recíproco, no es un intento para erosionar a las instituciones multilaterales existentes como el BM, ni un llamado para crear nuevas estructuras de poder internacional alineadas con los intereses de China, sino que constituye un complemento para el sistema de gobernanza global.

"No creo en la gran retórica geopolítica sobre la emergente rivalidad entre el BAII chino (con sede en China) y el Banco Mundial con sede en Estados Unidos. Si EEUU fuera tan entusiasta respecto al BM y la ayuda para el desarrollo, ¿por qué sucesivos gobiernos y mayorías del Congreso han sido tan reacias a financiar al BM?", declaró Erixon.

De ahí que resulte muy fácil entender por qué C. Fred Bergsten, investigador y director emérito del Instituto Peterson de Economía Internacional de Washington, opinó que EE.UU. comete un error al resistirse a formar parte del BAII.

*Con información de Xinhua.