Pese a una serie de eventos económicos internacionales, se descarta una devaluación abrupta del lempira respecto al dólar. El exsecretario de Finanzas, Arturo Alvarado, proyectó que el deslizamiento de la moneda para el presente año oscilará entre un 3% y 4% anual.

El exfuncionario del gobierno del presidente Ricardo Maduro indicó que el sistema de banda cambiaria aplicado por el Banco Central de Honduras (BCH), ya se ha estabilizado y que el deslizamiento de la moneda es razonable. “Este porcentaje, continuó, permite que los que utilizan las divisas puedan programar con tiempo cuál será su costo y, por otro lado, sirve para que las exportaciones nuestras se mantengan en una forma competitiva”, expresó.

El gasto público. El exsecretario de Finanzas expresó que si un país tiene un déficit alto (diferencia entre ingresos corrientes y gasto corriente) que no es financiable con recursos externos, entonces a la larga lo que se hace es sustraer recursos domésticos que se necesitan para financiar actividades productivas.

También propicia una mayor tasa de inflación doméstica. Afortunadamente, continuó, en el país se tiene una política monetaria que contrarrestó los excesos del gasto público y balanceó la situación macroeconómica.

Ahora, añadió, el acuerdo vigente con el Fondo Monetario vence el próximo mes y el gobierno tendrá que sentarse a negociar con ellos las nuevas metas para firmar un convenio tipo Stand By de 18 meses. El gobierno, lógicamente, deberá “recalibrar” el Presupuesto General de Ingresos y Egresos de la República para tener un déficit fiscal que sea financiable.

Tarea pendiente. Alvarado dijo que el presente gobierno debe mejorar la recaudación tributaria, porque todo presupuesto tiene dos componentes importantes: el primero de ellos son los ingresos y el segundo, los gastos. “Creo que hay que trabajar arduamente en fortalecer los ingresos tributarios y para eso hay que mejorar la parte administrativa de la Dirección Ejecutiva de Ingresos, combatir la evasión fiscal y ampliar la base de contribuyentes”, indicó.

Por el lado del gasto, continuó, hay que analizar la estructura del gobierno y cómo se pueden fusionar las instituciones públicas que tienen la misma función. “Esta es una forma de reducir el tamaño del Estado y la empleomanía. El 80% de este presupuesto está destinado para el gasto corriente y dentro del gasto corriente la mayor parte se la llevan los sueldos y salarios”, dijo.