La incertidumbre que ha generado la firma de un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha encendido las alertas en Honduras.

De no lograrse un nuevo acuerdo “stand by”, el gobierno de Honduras dejará de percibir unos US$130 millones que representan alrededor de 2.500 millones de lempiras contemplados en apoyo presupuestario para 2012.

Según el ministro de Finanzas, Héctor Guillén, el gobierno ya está preparando una especie de plan “B” para hacer frente a los compromisos económicos en caso de no lograrse el nuevo acuerdo con el FMI.

La acción pone en evidencia el poco avance en las negociaciones del Fondo con el gobierno de Honduras, que dijo tajantemente “no” a la devaluación del lempira frente al dólar, tal como lo plantea el organismo internacional.

El FMI “nos exigía algo que nosotros no íbamos a aceptar, ya estamos buscando las medidas para cerrar la brecha del apoyo presupuestario y buscar otras acciones, estamos caminando por si no tenemos el acuerdo con el Fondo que lo que exigió es una devaluación acelerada y eso lo rechaza el gobierno”, indicó Guillén.

“Se ha estado semanalmente comunicándose con ellos, mandando información para completar; si no se logra el acuerdo, lo que queda es seguir adelante, no es la primera vez que no hay un acuerdo con el Fondo, sí planteamos como prioridad un acuerdo, pero si no se da, estamos buscando las medidas de cómo cerrar el año”, explicó el funcionario.

Los US$130 millones que estaría dejando de percibir durante 2012 el gobierno corresponden a créditos para apoyo presupuestario del Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de la Unión Europea, los cuales están establecidos bajo las condiciones de un acuerdo con el FMI.

El gobierno planteó al organismo un plan fiscal, un plan monetario y un plan cambiario, en el cual plantea la banda que viene funcionando para regular el comportamiento del lempira frente al dólar.

“Ellos dijeron no queremos banda, queremos una liberación del tipo de cambio interbancaria, les dijimos no le conviene a Honduras, entonces es la posición y después de negociaciones y justificaciones hemos demostrado que eso no le conviene a Honduras”, señaló el ministro.

El gobierno espera la próxima visita del FMI al país para septiembre próximo y no para junio como recién anunció el presidente Porfirio Lobo.

Preocupación. En una reciente reunión con el Gabinete Económico, los miembros del G-16 expresaron su preocupación por el rumbo que han tomado las negociaciones entre el gobierno y el Fondo Monetario Internacional.

“Es una preocupación, sabemos que no es fácil negociar con el Fondo Monetario Internacional, nos parece sumamente importante que Honduras consiga un acuerdo “stand by” y que lo consiga al final de este año, obviamente negociando y hablando con la gente del Fondo”, manifestó Philippe Ardanaz, embajador de Francia y presidente del G-16.

El grupo de países europeos externó su preocupación a la ministra de la Presidencia, María Antonieta Guillén y al titular de Finanzas, Héctor Guillén.

Para el gobierno y para Honduras, mantener el acuerdo con el FMI es centrarse en un marco posible y factible para cumplir en base a los mejores intereses del país, porque es obvio que mantener esta relación es un parámetro que refleja con claridad y factibilidad los rangos en los ámbitos de los indicadores en que se va a mover el país y esto genera confianza con organismo donantes y cooperantes”, explicó la ministra de la Presidencia.

Gobierno debe realizar modificaciones: Fosdeh. El Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (Fosdeh) sostiene que para alcanzar un nuevo acuerdo con el FMI es necesario que el gobierno cumpla un conjunto de compromisos.

La administración Lobo “debe de efectuar modificaciones importantes que le permitan presentarse ante la comunidad internacional como una administración dispuesta a ajustar lo que sea necesario para contar con el respaldo en el próximo año y medio que queda de gobierno “.

El Poder Ejecutivo “está sabido de la necesidad de disminuir la gigantesca brecha fiscal, sino se modifica la tendencia de la recaudación tributaria en tanto que se ha mostrado poca disposición de reducir el creciente gasto público, particularmente cuando (aún fuera de ley) los partidos políticos y el partido de gobierno están abocados en el proceso electoral interno a fin de prepararse para las elecciones generales programadas en el año 2013”.