El gobierno de Honduras destina casi 1.500 millones de lempiras (US$79,1 millones) anuales en el programa de subsidios supuestamente para beneficiar a la población que vive bajo la línea de la pobreza.

Técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) han realizado una revisión al "programa de transferencias sociales corrientes" que impulsa la administración de Porfirio Lobo Sosa para conocer el impacto que pueden tener esas ayudas en los hogares más pobres.

Sin embargo, una de las principales recomendaciones encontradas por los expertos de ese organismo es que los subsidios deben estar focalizados en aquellos sectores de la población que si los necesitan.

El interés del FMI en ese tema es que gran parte de los recursos para financiar el programa de transferencias con préstamos otorgados por el Banco Mundial (BM) y por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), especialmente para el Bono Diez Mil.

Este es uno de los componentes que la comunidad internacional considera clave para reducir los niveles de pobreza en el país, sin embargo, constantemente se denuncia que muchas de estas ayudas son politizadas por los gobiernos de turno y muchas veces son entregadas a personas que no necesitan subsidios.

La misión técnica del Fondo Monetario arribará al país a finales de febrero para realizar la primera revisión trimestral al programa económico vigente, el que expira en marzo de 2012.

Entre rubros que reciben ayudas gubernamentales están: combustibles, transporte urbano, energía eléctrica y taxistas. El presente gobierno puso en vigencia un nuevo programa de ayuda condicionada denominado Bono Diez Mil. Otro sector que recibe subsidio es el de los estudiantes.

Los subsidios. Un informe de la Secretaría de Finanzas (Sefin) revela que la administración central erogó 11.405.3 millones de lempiras (US$602 millones), en los últimos seis años. De esa cifra se excluyen los 469,4 millones de lempiras (US$24,7 millones) destinados al Bono Diez Mil, los que de acuerdo con estadísticas del gobierno beneficiaron a 161.368 familias. El año anterior, la administración de Porfirio Lobo Sosa informó que sólo el subsidio eléctrico benefició a más de 450.000 hogares pobres, especialmente aquellos que consumen menos de 150 kilovatios hora al mes. El Fondo Monetario ha venido exigiendo al gobierno la focalización de su programa de transferencias sociales, ya que hasta el año 2008, los consumidores de gasolina superior recibían subsidio. Asimismo, los abonados de la ENEE que facturaban hasta 300 kilovatios también pagaban menos, ayuda que fue suprimida el año anterior y el apoyo se concentró en aquellos hogares que consumían hasta 150 kilovatios y radicaban en zonas marginales del país.

A pesar de las recomendaciones de focalizar los subsidios, el gobierno Lobo Sosa se vio obligada a destinar 120 millones de lempiras para beneficiar a los taxistas de las principales ciudades, compromiso heredado por la administración de Manuel Zelaya Rosales, especialmente del año 2008. El bono a los taxistas se entregó a 23.000 unidades, por un equivalente de 8.000 lempiras por unidad, de los que la mitad era para el conductor y la otra parte para el propietario del vehículo.