El gobierno está dejando solo al pueblo hondureño ante las constantes alzas a los precios de los combustibles. Ni subsidio ni mucho menos reducción de impuesto, el gobierno del Humanismo Cristiano no está dispuesto a ceder en estos dos mecanismos que permitirían que los hondureños paguen menos por los derivados del petróleo.

Para el presidente Porfirio Lobo Sosa el subsidio a los carburantes en la bomba únicamente ampara al 20% de la población.

“Quiero anticipar que el gobierno no va a dejar de beneficiar a la gente pobre, para pasar a hacer una decisión que no beneficia a los pobres”, dijo al ser consultado sobre un subsidio a los combustibles.

Intocables

Por otra parte, aunque Juan José Cruz, viceministro de Industria y Comercio (SIC), señaló que se están realizando esfuerzos orientados a ayudar a la población, el tema de los impuestos a las gasolinas y el diésel, carburantes que consume la población directamente de las bombas, no está en agenda.

Pues esos fondos, apuntó Cruz, sirven para la construcción de escuelas, centros de salud y para invertir en el Bono 10.000. El Estado no está dispuesto a dejar de percibir esos fondos, aunque sí permite que la industria térmica no pague impuestos. “El 80% del fuel-oil que se consume en el país y que va más o menos en US$600 millones, no paga impuestos. El Estado debía captar ahí unos 2,000 millones de lempiras”, explicó.

El queroseno también está exento de impuestos, además el gobierno ha subsidiado el Gas Licuado de Petróleo (LPG).

Además, los funcionarios señalan que el mayor impacto del precio interno depende del mercado internacional.

A los precios internacionales se suman además los cerca de 27 lempiras por galón que se pagan por impuestos.

“Entre un 75 del 80% del monto que se paga en las bombas es contribución del mercado internacional y el espacio de movimiento que se tiene en el mercado interno es muy pequeño”.

Alto consumo estatal

La única alternativa que da el gobierno al pueblo ante el alto precio de los carburantes es el ahorro. Sin embargo, la Secretaría de Industria y Comercio (SIC) aún no lanza una campaña orientada a ese fin, tampoco predica con el ejemplo.

Con un parque vehicular que supera las 13.000 unidades, el Gobierno es uno de los mayores consumidores de combustibles, aunque existe una reglamentación que da facultades a las autoridades de Finanzas para que realice auditorías a las dependencias que estén gastando excesivamente combustible y energía.

Las alzas de los derivados del petróleo continuarán golpeando a los hondureños. Varias ciudades del centro, nororiente y occidente están a menos de un lempira de pagar 100 lempiras por galón de gasolina superior, algo que ya están haciendo los pobladores de San Esteban y Dulce Nombre de Culmí, en Olancho, así como en Gracias a Dios e Islas de la Bahía.

Control de circulación

Una de las opciones propuestas por los dirigentes obreros y la Coalición Patriótica es el “Hoy no circula”.

Daniel Durón, de la Central General de Trabajadores (CGT), señaló que “es bueno revisarla, habría que ver el mecanismo, cómo utilizarlo, tal vez no en la forma como se planteó al principio pero sí es urgente, en los países de América Latina donde han tenido este problema ha dado resultados más que positivos”.

Asimismo, el dirigente obrero destacó que el Estado debe hacer un uso transparente de los recursos. Debe haber una “racionalización del gasto público en materia energética, sería algo para empezar que pudiese dar resultado”, dijo al enfatizar que es urgente que la gente entienda que se debe entrar, urgentemente, a un programa drástico de ahorro en energía eléctrica y combustible.