Un incremento en la recaudación de impuestos y una caída en el gasto corriente resultaron en un bajo déficit fiscal para el gobierno central de Honduras durante 2010.

Esa es la fórmula que la administración de Porfirio Lobo Sosa aplicó en su primer año de gestión para salir de la peor crisis conocida en la historia de las finanzas públicas.

Para cerrar con un déficit fiscal neto de -4,7% del PIB y salir de la situación de insolvencia que heredaron las administraciones de Manuel Zelaya Rosales y Roberto Micheletti, el gobierno de Porfirio Lobo Sosa se vio obligado a promulgar en los primeros 100 días de gestión una serie de medidas fiscales que provocaron el rechazo de varios sectores de la sociedad, principalmente de la empresa privada.

William Chong Wong, secretario de Finanzas y uno de los principales funcionarios partícipes de la reforma fiscal aprobada a finales de marzo del año pasado, la que ahora ha traído la tranquilidad al país y el reconocimiento de la comunidad financiera internacional al gobierno de Honduras, define el proceso.

Hace un año, el gobierno estuvo a punto de caer en una situación de calamidad financiera, ¿cuáles son los resultados 12 meses después de haberse aprobado una extensa reforma fiscal? Nuestros indicadores fiscales cerraron el año pasado con una considerable mejoría respecto a 2009. Tuvimos que actuar de manera oportuna para sacar la administración central de una profunda crisis financiera; la deuda flotante era incuantificable y los recursos eran escasos, lo que nos obligó a tomar una serie de medidas tributarias para aumentar la recaudación de impuestos. Hasta la fecha continuamos encontrando deudas que no estaban documentadas y que como gobierno estamos obligados a pagar.

La administración Lobo Sosa fue seriamente cuestionada por la aprobación de nuevos impuestos y tasas, ¿qué puede responderles a los que en su momento criticaron las medidas? Hace un año no teníamos mucho espacio para sanear las finanzas públicas, el gobierno se encontraba en una crítica situación fiscal y se tenía que actuar para controlar el gasto. Sabemos que el sacrificio tenía que ser mayor para los que más ingresos tienen, las medidas han dado resultado, aunque estamos claros que tenemos que continuar con esa disciplina.

¿Cuál es el principal logro del ‘paquetazo’ fiscal aprobado en marzo de 2010? La Ley de Fortalecimiento de los Ingresos, Equidad Social y Racionalización del Gasto Público (decreto 17-2010) tuvo un fuerte impacto en la recuperación de las finanzas públicas, ya que generó 4,009 millones de lempiras adicionales a las recaudaciones, o sea 1,4% del PIB. El resultado es aceptable porque la ley entró en vigencia de manera gradual y al final se pudo cumplir la meta de ingresos tributarios. Creemos que este año las recaudaciones mejorarán porque todas las medidas entran en vigencia y, sobre todo, nuevos mecanismos de recolección de impuestos y más acciones administrativas en contra de los evasores.

Por el lado del gasto se registraron algunos resultados positivos para las finanzas. Así es, la puesta en práctica de una serie de procedimientos nos permitió significativos ahorros. En el caso de la masa salarial teníamos presupuestado 32.235 millones de lempiras y cerramos en 31.896 millones. También en la adquisición de bienes y servicios se registró un ahorro. Para este año pondremos en práctica un plan de corrección de compras y así evitaremos situaciones como el vencimiento de medicamentos. El aumento del gasto corriente fue de 2.271.3 millones de lempiras respecto a lo ejecutado en 2009, al pasar de 47.006.7 a 50.519.6 millones, lo que se explicó por mayores erogaciones para cancelar sueldos y salarios, intereses de deuda y transferencias sociales, obligaciones que no podíamos dejar de cumplir. Un aspecto importante es que todos esos logros están en línea con las metas contempladas en el programa económico firmado con el Fondo Monetario Internacional.

¿Qué impacto tuvo la aprobación de la emergencia fiscal? La promulgación del decreto 18-2010 nos permitió atender la crisis fiscal y financiera de la administración pública. Los efectos de esa ley se reflejan en la reactivación de la economía nacional (2,6%) y se continuarán sintiendo en el mediano y largo plazo.

El acuerdo económico por 18 meses vino a darle confianza a la gestión de Porfirio Lobo Sosa. Claro, cuando nosotros asumimos la administración pública, el 27 de enero de 2010, Honduras estaba aislada por la comunidad internacional, el acuerdo con el FMI no se había cumplido por el gobierno anterior, pero las medidas que aprobamos de manera oportuna nos permitieron alcanzar un rápido arreglo con el Fondo Monetario, lo que nos abrió las puertas para acceder de manera inmediata a 202 millones de dólares en concepto de apoyo presupuestario y evitar caer en un colapso de las finanzas.