Cada año se incorporan 200 mil nuevos hondureños mayores de 18 años al déficit de desempleo que abate a la nación convirtiéndose en el principal problema y en el gran desafío de la clase política, especialmente de los que aspiran a controlar el poder.

El ministro del Trabajo, Felícito Ávila, dijo ver con preocupación que todos los años se suma nueva población al espacio laboral y aunque el Estado y la misma empresa privada hacen lo posible por generar nuevas fuentes de trabajo el déficit se mantiene.

En este campo, el Estado se enfrenta a dos problemas cada año: satisfacer la demanda de los que no tienen trabajo y de los nuevos que se incorporan a esta ya larga lista.

Se estima, dijo el funcionario, que "la población con problemas de desempleo en Honduras anda por un millón quinientos mil" ente desempleo abierto y subempleo).

"Es un desafío importante por el cual hay que precuparse". Dijo tener la esperanza de que con las ciudades modelos que se pretende crear se genere una importante cantidad de fuentes de trabajo.

Ávila rechazó los argumentos según los cuales hay delincuencia porque no hay empleo, pues por mucha necesidad que una persona tenga primero están los principios morales y divinos antes que ir a hacerle un daño al prójimo, asaltándolo o matándolo. Recomendó a quienes desde ahora están organizando movimientos políticos para buscar el poder que piensen en el empleo y la educación, pilares de toda nación.