La clasificadora de riesgo Humphreys señaló la importancia del financiamiento vía deuda en el mercado de valores chileno, donde se destaca que, si bien en los últimos seis años el stock de deuda de bonos corporativos, instrumentos securitizados y efectos de comercio han mostrado una consistente expansión, se trata, empero, de un nicho que aún tiene un gran potencial por explorar tanto para los emisores como para los inversionistas.

Desde 2004 a la fecha, el stock de deuda a través de bonos pasó de aproximadamente US$14.000 millones a unos US$34.000 millones, lo que implica un crecimiento de 143%. Al compararse con el sistema bancario, se comprueba que pasó de representar el 30% de las colocaciones a empresas de la banca, a un 34,7%, reflejando una mayor propensión a optar por esta vía de financiamiento.

Cabe considerar que la mayor participación de los bancos se debe al hecho de que estas entidades financian a empresas que no realizan emisiones de instrumentos de deuda, precisamente uno de los factores que, en la medida que nuevos actores se integren al mercado, deberían facilitar una mayor profundización del mismo.

También se ha producido un incremento de la proporción que el stock de colocaciones alcanza respecto al PIB, pasando en el período del 13,3% a un 17%.

Por otra parte, se observa que las colocaciones que se concretan año a año promedian un monto en torno a los US$4.000 millones anuales, salvo en 2009, un año a todas luces record, con colocaciones por US$9.300 millones. Además, se ha visto un aumento de la importancia relativa de los efectos de comercio, fenómeno que Humphreys estima seguirá en alza, considerando que en los países desarrollados se trata de un instrumento al que las empresas recurren frecuentemente, siendo una alternativa competitiva a las líneas bancarias. Distinto ha sido el caso de los bonos securitizados, cuya importancia ha disminuido, en parte, por efecto de la crisis subprime.

Alta concentración. Uno de los problemas que evidencia en el mercado chileno de deuda es la alta concentración, tanto en el número de emisores como en el tipo de inversionistas que compran estos papeles. A modo de ejemplo, sólo trece sociedades emisoras explican el 40% del total adeudado, dentro de un universo total que apenas alcanza a 93 compañías.

Según Humphreys, la profundidad del mercado mejoraría si los inversionistas institucionales suben su exposición a instrumentos más riesgosos (BBB, BBB- e incluso BB), haciéndolo a través de fondos de inversión.