Las clasificaciones se fundamentan principalmente en la administración y mantención de un balance conservador, que históricamente ha presentado una baja exposición al riesgo. En la práctica, la fortaleza de la institución bancaria queda reflejada en su bajo nivel de endeudamiento y elevado índice de Basilea, en su holgada posición de liquidez en relación con las obligaciones asumidas y en el bajo riesgo de sus colocaciones, lo que ha implicado que en esta materia mantenga mejores indicadores que la industria bancaria en su conjunto.

La clasificación reconoce, además, el liderazgo e importancia del BNA (Matriz) dentro del mercado argentino, situación que, contribuye positivamente para que la institución local desarrolle su modelo de negocio, el cual es apoyar la actividad comercial entre empresas chilenas y argentinas.

Sin embargo, la calificación asignada, se encuentra supeditada a la clasificación soberana de la República Argentina, actualmente en “Categoría B3”. Está situación determina la clasificación de largo plazo de la sucursal local (Categoría BB) y, consecuentemente con los criterios de Humphreys y aquellos comúnmente aceptados por las agencias de riesgo, lleva a que la calificación de corto plazo sea “Nivel 4”, al margen de la adecuada posición de liquidez del banco y del bajo riesgo de los activos que respaldan sus obligaciones circulantes.

Según datos al 31 de diciembre de 2010, los ingresos y gastos de la operación del banco, ascendieron a $636 millones y $69 millones, respectivamente. De esta manera, el resultado del ejercicio llegó a una pérdida de $139 millones. El patrimonio alcanzaba a dicha fecha a $17.406 millones y sus pasivos exigibles a un total de $7.600 millones. En tanto, las colocaciones del banco alcanzaron los $10.325 millones en 2010.