Los impactos del huracán "Sandy" por la costa Este de Estados Unidos han sido transversales. La tormenta ha provocado inundaciones en Nueva York, paralizando todo el transporte, incluido el metro. A su vez, Sandy obligó a suspender los actos de campaña de Barack Obama y Mitt Romney. Además, cerca de 5,5 millones de personas permanecieron sin energía eléctrica y más de un millón debió ser evacuada.

La economía y los mercados de bonos también se vieron afectados. Tanto así que Wall Street se ha visto obligado a cerrar este martes, por segundo día consecutivo.

Durante esta paralización y suspensión de las operaciones, surge la posibilidad de evaluar el impacto financiero de esta tormenta. Una firma de riesgo de catástrofes, EQECAT, estimó que las pérdidas económicas causadas por el huracán oscilarían entre los US$10.000 millones y US$20.000 millones. No obstante, lo más preocupante sería que sólo la mitad de esta cifra estaría asegurada; es decir, entre US$5.000 millones  y US$10.000 millones.. Esta estimación incluye el costo de interrupción en los negocios y el impacto que puede sufrir la infraestructura del país.

Mientras las operaciones permanezcan suspendidas, los inversores podrán evaluar el impacto de la tormenta en los EE.UU. Una firma de riesgo de catástrofes, EQECAT, estimó que las pérdidas económicas causadas por el huracán ascenderían a 10.000 millones – US$20.000 millones  y los daños asegurados serían de US$5.000 millones – US$10.000 millones. Esta estimación incluye el costo de interrupción en los negocios y el impacto que puede sufrir la infraestructura del país.

Por su parte, Corelogic estima que 284.000 viviendas fueron dañadas, valuadas en US$88.000 millones. Morgan Stanley estimó que las pérdidas serían similares a las del huracán Irene, que alcanzó la costa este en 2011, y rondaría en los US$7.000 millones. Señaló además que las aseguradoras no tendrían un impacto desmedido en las ganancias de las aseguradoras o en el incremento del precio para las reaseguradoras.

Mañana abrirán nuevamente los mercados y no se espera que haya cambios significativos en las cotizaciones de las acciones, aunque los inversores podrían tornarse vendedores inicialmente. Es que este evento natural se suma a la incertidumbre política y a la falta de definiciones respecto al “fiscal cliff”.

En Japón, el Banco Central elevó los estímulos monetarios por segundo mes consecutivo como una respuesta a la presión política y dado que la economía está a un paso de la recesión. El Banco de Japón (BoJ) decidió incrementar sus compras de activos en 11.000 billones de yenes (137.800 millones de dólares), en un movimiento esperado por el mercado. De esta forma el principal programa de flexibilización monetaria del BoJ asciende a 91.000 billones de yenes. Además, el Banco de Japón emitió una declaración conjunta con el gobierno prometiendo esfuerzos combinados para apuntalar la economía y combatir la deflación.

En Europa, los costos de financiación de Italia cayeron a un mínimo desde el mes de mayo de 2011, luego de una subasta de títulos a 5 y 10 años. El país colocó títulos a 5 años por un total de 4.000 millones de euros, a una tasa de 3,8%, que se compara con una tasa de 4,09% de la licitación anterior. Además, se vendieron 3.000 millones de euros en títulos a 10 años a una tasa de 4,92%, frente al 5,24% de la última colocación.

Por su parte, el presidente español, Mariano Rajoy, sostuvo que sólo buscará un crédito del fondo de rescate europeo cuando considere que ese pedido de ayuda forme parte de los intereses del país. Luego de una reunión con Rajoy, el Primer Ministro italiano, Mario Monti, señaló que era vital que se active el programa de compra de bonos del Banco Central Europeo para llevar alivio a los estados de la región con problemas.

El yen subió a un máximo de una semana luego del anuncio del BoJ de incrementar los estímulos y cotiza actualmente en 79,40 yenes por dólar. El euro sube a US$1,2950. Los principales commodities también operan en alza, con el oro subiendo a 1714 dólares por onza y el petróleo cotiza a 86,00 dólares por barril de WTI.

 

1987